Obviamente si llevo mucho tiempo sin escribir, hay muchas cosas que contar y como haga un post por cada cosita, me quedo sin días para contar lo nuevo que acabará retrasándose. Así que aprovecho hoy para intentar hacer un compendio general de todo lo que me ha pasado, respecto al embarazo, en estas últimas semanas.

Como ya sabéis, fui a visitar a mi matrona para apuntarme a las clases de preparación al parto. Comenzó hace 3 semanas, pero sólo he podido acudir a dos clases porque en la primera estaba a rebosar de trabajo y me fue totalmente imposible.

En la primera clase, la verdad, es que me sentó muy mal un comentario que hizo la matrona al entrar. Despreciando el Futuro Nombre de Futuro Bebé y hablando mal de la procedencia de éste. Soy una persona muy tolerante, pero mira tú que casualmente llevo mal la persona que no es tolerante conmigo. ¿Quién se cree para tener opinión sobre el Futuro nombre?

Bueno, la clase muy amena. Las compañeras muy diversas, en estado gestacional mucho más avanzado que yo, claro. En total hemos sido cuatro personas en clase… Pero sí que, bueno, no es por presumir, pero se les nota que son de PueblitoMadrid y les falta un poco de criterio propio, poner en duda a la matrona. Ya no me refiero a preguntar sus dudas, si no al hecho de defender o no una postura ante la epidural. No sé si me explico correctamente. Se dejan llevar con mucha facilidad, aunque claro… yo soy de ésas que dicen que sí a todo y luego hacen lo que les da la gana por convicción para no retrasar el tiempo en discusiones que no tienen sentido. Igual han podido pensar lo mismo de mí, no lo descarto.

La información de las clases ya las tenía, me han contado poquitas cosas nuevas. En la última se vino Futuro Papá conmigo para aprender, sobre todo, a hacer el masaje perineal. Tampoco le gusta la matrona, pero seguiremos yendo. Pero me alegra de estar apuntada a clases de preparación al parto también en mi hospital.

La última visita a mi ginecóloga también fue un poco desencanto. Fue un simple: “todo va bien” y punto. Darme el volante para los siguientes análisis y ya está. No me hizo ecografía… Y bueno, hace tiempo tuve un problema de vaginismo físico y al preguntar mis dudas, no sé si iba con el chip un poco hormonado y sensible, o realmente fue un poco a despacharme rápido, que sentí cómo se reía de mí cuando me decía algo seria: “La epidural lo cura todo”… No tengo intención de ponerme epidural, pero no sé. Me pareció un poco falta de tacto, quiero pensar que iba con mi chip hormonado y después de un desencuentro con la secretaria no entré con la mejor predisposición posible. Esperar una hora a ser atendida porque por teléfono me dieron mal la hora de mi cita cuesta estar relativamente bien. Admiro mucho la santa paciencia de Futuro Papá.

Y lo último que me queda es contaros sobre mi infección de orina asintomática. Creo que una mujer, después de sufrir al menos dos infecciones de orina, ya las empieza a cazar al vuelo y detecta los síntomas previos a que aquello se convierta en una catástrofe. Tengo la ligera sospecha que entre el estrés de las semanas pasadas y el descuido en mi ingesta de agua, llegó un punto en el que mi cuerpo dijo: “Hasta aquí”. El jueves iba al baño con una frecuencia anormal, pensé que sería porque Futuro Bebé ya ocupa un espacio importante dentro de mí y, como es natural en la época de embarazo que estoy, la vejiga tiene menos aguante. El viernes sentía cómo eran las ganas las que aumentaban. No sé cómo explicarme, es diferente sentir la necesidad de ir al baño que sentir la vejiga llena… y aquí empezaba a sentir la necesidad de ir al baño, no tanto la vejiga llena. Pero la sospecha se dio por confirmada cuando el sábado por la mañana, después de mi primera micción y nada más salir del cuarto de baño, volví a sentir necesidad por hacer pis.

Si no estuviera embarazada, no le habría dado mayor importancia y habría hecho lo que hago siempre: beber mucha más agua. Al fin y al cabo no duele ni sangro ni nada. Pero estando embarazada tengo entendido que aquello hay que tratarlo de alguna forma, y así se lo hice saber a Futuro Papá. Nuestro dilema estaba entre ir al hospital (y yo en mis adentros pensaba que así vería una eco de Futuro Bebé) con todo el tiempo que eso acarreaba o ir al centro de salud y tener el resto de la mañana para nosotros. Decidí que por una simple infección de orina no necesitaba ir hasta el hospital, y nos acercamos al centro de salud. Donde una majísima doctora me confirmó que, aunque de forma habitual una infección de orina no se trata en caso de ser asintomática, en caso de una embarazada se trata aunque la tira de bacteriología no diera positivo. Pero la tira confirmó la infección y me mandó Fosfomicina Queligen.

Y con esto creo que he conseguido ponerme al día después de un megapost… Pero se acercan muchas más cosas nuevas que contar y no quería retrasarlo mucho. Espero volver a mi ritmo normal y pasarme por vuestras “casas”.