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Mis sentimientos y pensamientos como madre

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Vuelta al origen desde el presente

Bueno, hemos vuelto a la plataforma gratuita de WordPress. Cuando me pasé a la plataforma de pago estaba llena de emoción, de ilusión y de expectativas. Ahora que vuelvo, me estoy llenando de tranquilidad, calma y paz. Exactamente igual que mi maternidad.

La búsqueda del embarazo, el embarazo, el parto y tener un bebé son momentos vitales llenos de una emocionalidad muy fuerte. Es como una explosión que rompe con tu propio ser entero y te transforma en la persona que siempre has sido pero que guardabas muy dentro. Para mí ha sido así. Ha sacado para fuera la persona que yo era y que me sentía incapaz de mostrar porque “no encajaba”.

Ahora he roto el cascarón y ya soy yo, y soy incapaz de no serlo. Estoy dejando de tener bebés, el Mayor ya no lo era desde hace tiempo, pero Pequeño empieza a dejar de serlo. Y esa etapa se ha perdido entre mi nacimiento como emprendedora, funcionaria, escritora, etc. etc. etc. No os la he contado y ya solo me nace hacer un resumen.

No tener que preocuparme por mejorar el mundo desde mi maternidad me llena de una sensación de paz. Me “molesta” un poco la inversión que hice en su día para fomentar nuevas maternidades en las demás. Cursos para ser asesora de porteo, asesora de lactancia, marketing para la venta de copas menstruales… Si no hubiera gastado ese dinero en esas cosas ahora podría invertir en el bienestar mejor de mi familia, pero eso ya no es el presente. También me han hecho crecer y darme cuenta que eso no era lo que yo realmente quería. Que estaba ciega por la explosión que supuso para mí la maternidad y eso es así.

Han pasado muchas cosas, estoy viviendo la bimaternidad desde el asombro que es descubrir las personalidades tan dispares de dos personitas que han salido de los mismos genes. No puedo parar de admirar la diferencia tan abismal entre los dos y las similitudes que hay entre los genes de los que provienen. Cada uno tiene aspectos diferentes de sus progenitores que combinándose de formas distintas hacen personas completamente dispares. Ninguno se parece totalmente a un progenitor y la combinación los hace totalmente diferentes entre ellos y hacia nosotros.

Las comparaciones son odiosas, pero no estoy comparando, estoy admirando. Cada uno tiene sus expresiones de cariño, sus conocimientos innatos, su forma de aprender, su forma de sentir, su forma de ser, su forma de vivir… Es tan maravilloso poder experimentar estas diferencias.

Ya no tengo bebés

He pasado por la bimaternidad como quien pasa corriendo un campo de espinas. Menuda intensidad, qué rapidez. Y puede interpretarse que lleno de sufrimiento, pero la verdad es que no. He tenido que navegar por emociones muy duras, las cuales me han paralizado a la hora de expresar mis sentimientos públicamente, pero reconozco que he disfrutado esa intensidad.

Y ahora me encuentro con que ya no tengo bebés, y en principio no voy a tener más. Se acabó la lactancia, entre otras cosas. Una lactancia muy bonita con un bebé precioso. Finalizó como empezó, con naturalidad. Me ha gustado, incluso su final. La anterior fue bastante más traumática al vernos obligados a terminarla por la posible pérdida gestacional que finalmente sí aconteció. Pero en esta ocasión las tomas fueron disminuyendo hasta que yo decidí que no iba a darle más y él se lo tomó con una aceptación que agradezco infinito. Dos años y un mes de lactancia magníficos.

Es cierto que no hemos empezado la operación pañal, y hasta que no termine esta fase tampoco puedo decir que no me queda nada de la etapa de bebés. Pero no quiero darle la importancia que le di con la inexperiencia, que se tornó en una fuente inagotable de sufrimiento común.

Lo que sí es cierto es que las noches inagotables de cansancio por despertares de bebés también empiezan a llegar a su fin. Alguna noche de enfermedad diversa y leve con levantamiento de madre hay. Pero como ya duerme en una cama de 2 metros, simplemente cambio de cama y de compañero, no desvelo mi descanso a un sillón. Me tira del pelo, me usa de almohada… En fin, esas cosillas.

En realidad lo que quería con este post es expresar las sensaciones que tengo cuando pienso que estoy viviendo las últimas etapas del último bebé. Y me siento maravillosamente bien. Me entra el pensamiento de “he vivido una gran etapa que por fin llega a su final”. Viviría mil veces ese camino de espinas, porque forma parte de mí, de quien soy ahora, de quien quiero ser en el futuro y no me arrepiento ni de medio segundo (algo siempre hay cuando sale de ti tu cansancio y no tu mejor versión), pero es cierto que siento paz pensando en la idea de que se está acabando.

Me siento feliz por haber vivido esta etapa y por vivir una nueva.

Mis Navidades 2020

Creo que este año he publicado muy poco, casi menos que nada. Alguna cosa en medio del confinamiento por pandemia, un intento de vuelta al blog frustrado, pero poco más. Un reto que he convertido en libro, un nuevo Kakebo y ya está. Estoy decidida a no abandonar este blog, pero no quiero que se quede así la cosa.

Además, hay cosas que también quiero transformar en mí.

Las Navidades siempre han sido una época feliz para mí, un momento de transformar la energía del año en esperanza. Una esperanza muy necesaria para afrontar el siguiente año con ilusión. Pero en el año 2017 la cosa fue distinta, porque la Navidad del 2017 iba a ser el momento de nacimiento de un bebé que no nació. Que marcó mi vida, que cambió mi visión del futuro, que hizo una mella más que enorme en mi ser. Introdujo el dolor más fuerte que podría esperar en mi vida.

Ya había vivido el dolor, de muchas maneras y muchas veces, pero ese dolor era indescriptible. Así que a partir de ahí, las Navidades eran oscuras. No podía haber esperanza cuando la esperanza más grande del nacimiento de un hijo no se cumple. Y con esa oscuridad, intentaba sobrevivir a los avatares de la vida.

Pero también es cierto que en la FPP de mi estrellita concebí a Bebito Fúturo… Menudo cruce de emociones. Ni os podéis hacer la más mínima idea del cacao mental que tenía en mis emociones.

Pues estas Navidades he decidido honrar a mi Estrellita y enterrar el dolor que siento por su pérdida. Quedarme con el aprendizaje que aporta a mi vida tenerle en el cielo brillando y permitirme quitarme el dolor y la pena. Siento como que entierro la pena y el dolor para convertirlo en el abono de mi camino del futuro y me nutra de la experiencia de su vivencia.

Y no sólo con la pérdida gestacional que sufrí. También con otras cosas de mi vida. No quiero permitirme esforzarme en algo que ha dejado de aportarme. Por ejemplo, el Kakebo. Es una herramienta que considero imprescindible y aún más en estos tiempos, pero he hecho todo lo posible por difundirla y siento que ya no me merece la pena. Aún así, la considero importante, así que dejo disponible en http://www.retokakebo.com el Kakebo Eterno totalmente mejorado tras años de experiencia, y a correr. He escrito un libro que salió de las entrañas para quien quiera mejorar sus emociones económicas y no dejar que el dinero le domine si no dominar el dinero. No me arrepiento en absoluto de lo hecho, pero no quiero hacer más.

Y entre las cosas que me he replanteado obviamente estaba este blog. Y no, no quiero abandonarlo. Pero tampoco puedo dejarlo estático para las eternidades. Así que retomo su función principal. Un blog personal donde reflejar mis sentimientos y mis pensamientos sobre mi maternidad. Un reflejo en el futuro para que mis hijos puedan leer cómo su madre ha experimentado su crecimiento (el propio y el de ellos).

Dejo de usarla como ventana al mundo para enseñar cosas que hago para aportar al mundo y lo convierto en la casa entera y completa que dejo a mis hijos como herencia de lo que ha sido, es y será su madre. También es cierto que usaré otras ventanas al mundo, ya veremos si van y vienen o se quedan. Pero ésta, ésta se va a quedar para ellos.

Y por supuesto que estáis invitados todos a seguirme y aportarme con vuestros comentarios experiencias que me llenen. Siempre serán bienvenidos y forman parte también del aprendizaje esencial de mi maternidad.

El Macetohuerto

Todo lo relacionado con el Macetohuerto que estamos haciendo en nuestra terraza lo estoy contando en el blog de Supervivencia en Familia y en el Instagram. Pero aquí os quiero contar las ventajas que tiene.

¿Por qué hacerme un macetohuerto?

Creo que en el colectivo común está la idea de que un huerto, obligatoriamente, necesita un gran terreno. Necesita echar raíces hasta el centro de la tierra para que resulte realmente productivo. Y yo era incapaz de imaginarme regar un huerto sin que hubiera manguera, era inconcebible regarlo con una regadera.

Obviamente lo primero que te planteas cuando te quieres animar a hacerlo es que nos tenemos que conformar con hacerlo en macetas o tiestos. Como si fuera un amago de intento que no sería productivo, pero mejor eso que nada.

Pero en realidad el enfoque correcto quizás sea el producir tu propia comida. No en suficiente cantidad, pero lo poco que produjera sería comida auténtica. Cuando tienes hijos, esto se convierte en más importante aún. El tomate que te comes es tomate que has “criado” tú y que tiene un gusto especial por ello. También le pones verde a tu casa y en lugar de ser con flores, es con algo que te comes. Y los niños pueden ver de primerísima mano, ayudando en su cuidado, cómo se producen las comidas esenciales. No lo ven por un vídeo de youtube y tienen que aprender a mantener esa paciencia de ver germinar la semilla, regarla con cuidado y que luego salga el fruto.

La verdura no nace de la caja del súper y eso lo ven aunque solo plantes una única hortaliza. Realmente es muy satisfactorio ver que algo que cuidas se convierte en tu alimento. Ya os digo, a los niños les aporta un conocimiento muy valioso que no tendrían de otra forma. Y a los adultos, nos hace sentir más realizados. Incluso el aprendizaje de que hay cosas que se quedan por el camino puede ser valioso.

Qué necesito para empezar el macetohuerto

Pues lo primero de todo es tener muchísimas ganas. Desterrar la idea de que no lo podemos conseguir porque solo está en maceta. Esa ilusión hará que las plantas tengan alimento especial porque todo lo que crece con amor tiene un fundamento especial.

Por experiencia quizás sí convendría tener conocimientos previos. Pero hoy en día Youtube te los da y con variedad. Nosotros empezamos plantando por plantar unos ajos y esta primavera hemos ido estudiando qué conviene más cultivar. Que esa falta de conocimientos no ganen a la ilusión de tenerlo. Decídete por algo que te guste mucho, investiga sobre ello solamente y aplica. Todo acaba rodando solo.

Realmente todos tenemos una tienda de plantas cerca e incluso invernaderos donde podemos conseguir el material que necesitemos. Aún así, cuando necesitamos ajustar el presupuesto, incluso se pueden reutilizar cosas de casa. Es un post que tengo pendiente más específico en el otro blog, pero ya os aviso que con bricks, botellas de plástico y la primera maceta que encuentres puedes hacer un macetohuerto. Así incluso somos más ecológicos. Incluso el abono lo hacemos con nuestro propio alimento si queremos. Que el dinero nunca sea un impedimento.

Y ahora cuéntame, ¿te animas a hacer tu propio macetohuerto?

El Teletrabajo

Lo que os voy a contar es mi realidad, no tiene que ser la realidad de otra persona. Es mi punto de vista, es mi experiencia, son mis pensamientos y mis sentimientos. En ellos influye una gran parte de mi forma de ser y quizás mi forma de expresarme, que se puede entender como algo distinto a lo que quise decir.

Estuve 3 años en paro, de los cuales 2 años opositando después de sufrir un aborto, quedándome embarazada, pariendo el mes del examen y seguir opositando mientras tenía un recién nacido y un niño muy pequeño. Y anteriormente, intentando emprender. No me remuneraban por ello, pero a día de hoy considero que eso fue más duro que lo que estoy haciendo ahora.

Y aún así, el ahora tampoco es ningún paraíso. No sé si el teletrabajo lo podría considerar “conciliación”. Según el concepto de conciliación que se tenga. Pero si el concepto es equilibrar tu vida laboral con tu vida familiar y sacar ambos adelante con decencia, esto no es conciliar.

Trato de ser siempre positiva y sí es cierto que mis hijos van a estar mejor con nosotros que con cualquiera en estas circunstancias donde no pueden jugar con otros niños de su edad. Pero cuando tienes reunión y llamadas en tu teletrabajo y te chilla el bebé de fondo, sin poder colgar o postergar la reunión. Y obviamente no puedes pedirle al bebé que deje de llorar porque sí… los nervios se te ponen a siete mil.

Como os decía, en mi experiencia con las oposiciones… no quería el teletrabajo. Incluso de mucho antes cuando estaba en el horizonte de mi extrabajo, intuía que no me iba a gustar. No tengo la templanza de atender ambos con la decencia que se requiere. Cuando me concentro lo hago con todos los sentidos y la multitarea me quita eficacia, cosa que llevo muy mal.

Si algo me está ayudando son las listas y la organización. Cierta planificación también ayuda, pero sigue siendo difícil. Lo que está claro es que tengo un horario de trabajo y ese trato de respetarlo sin excederme si no es necesario. Y si durante ese tiempo puedo atender las necesidades de mis peques, trato de hacerlo. Pero me disgusta no conseguir concentrarme en nada.

Aprendiendo en Confinamiento

Quitando las cosas que nos ha quitado este estado de alarma, como por ejemplo la seguridad sanitaria y la estabilidad económica. Saliendo de una crisis que ha golpeado nuestro país para entrar en otro peor que el gobierno llama “guerra sin bombas”… No voy a entrar más en este tema porque cada uno lo estamos sufriendo por nuestra parte.

Vengo a reconocer las partes buenas que en esta casa nos estamos llevando en la situación de confinamiento. Al principio la incertidumbre nos hizo pasarlo emocionalmente muy cuesta arriba. No saber cuánto iba a durar esto, no saber cómo afectaría a los niños, tanto emocionalmente como también académicamente. No nos engañemos, que cierren las escuelas significa que no están aprendiendo como en su rutina habitual y eso afectará en muchos sentidos. Los psicosociales los podemos gestionar desde casa, pero el futuro de sus notas… ¿quién nos asegura que podrán estudiar lo que van a estudiar?

Ojo, es cierto que los míos tienen una edad en la que eso es lo que menos preocupa porque todavía no están adquiriendo unos conocimientos imprescindibles para desarrollar su futuro académico y laboral. Pero también es una realidad con la que nos encontramos rodeados.

Como he dicho, mis hijos no tienen una edad en la que la adquisición de conocimientos sea una preocupación. Y esto lo he hablado con su tutora y me ha reconocido que simplemente es más la necesidad de establecer una rutina en la que no dejen de aprender cosas para que no se les atrofie la curiosidad. Y eso lo estamos trabajando, entre otras razones, porque lo reclama.

Ambos padres teletrabajamos, ninguno de los dos se puede dedicar al 100% a ellos en horario de oficina. Eso les está obligando a aprender a gestionarse socialmente entre ellos. Intervenimos en momentos de crisis, pero se reclaman el uno al otro adaptándose a sus edades. El bebé (19 meses) imita constantemente a su hermano y el hermano mayor (5 años) trata de cuidarle para que no se haga daño. Está siendo muy bonito verles crecer juntos, como hermanos, que se pelean y que se buscan. Están constantemente juntos, algo que no sería así sin confinamiento porque pasarían gran parte del tiempo en la escuela con otros niños, no entre ellos. Espero que esto se traduzca a largo plazo en un lazo de unión entre hermanos ejemplar.

Los padres les estamos viendo, constantemente. Es cierto que estar con ellos 24 horas los siete días de la semana las 6 semanas de confinamiento que llevamos es emocionalmente agotador. Tienen una energía que no se sabe muy bien de dónde sale. Seguimos teniendo noches muy malas con el bebé y el descanso escasea. Y no podemos escaparnos un rato para tomar un café con los amigos, ni siquiera para trabajar. Si acaso para salir a comprar. Pero estar a solas en tu propia casa para… ¿ducharte? Es un sueño hecho realidad. Ahora bien, también reconozco que el roce hace el cariño y estar unidos a ellos por el confinamiento te hace verlos rodeados de un halo de amor que solo quieres abrazar para que no crezcan. No te pierdes nada, ni sus cacas, y eso siempre une.

En nuestra casa estamos aprovechando todo lo que podemos cada instante que tenemos. Hemos creado un macetohuerto del que espero hablaros pronto en Supervivencia en Familia más al detalle. Pero por fin tenemos una terraza en la que te apetece tomarte el café. Siempre ha sido el trastero de la leña y algunas plantas, ahora es como un rincón zen. Nuestro huerto y jardín en macetas.

Es un post muy parecido al anterior. Pero quiero transmitir que también podemos sacar cosas buenas de los momentos malos.

El Confinamiento en nuestra casa

Todos hemos vivido de cómo hemos pasado de un “este virus no es tan letal” a en pocos días “no puedes salir de tu casa sopena de una multa”. Los primeros y más perjudicados nuestros hijos. No digo que los demás no estén perjudicados, pero los demás pueden encontrar una excusa para salir por algún motivo. Las alegrías de las calles se han apagado, los niños ya no corren por los campos. Los menos letales están encerrados, mientras esa persona mayor con bastón sigue yendo a comprar el pan sin guantes ni mascarilla. No me importa lo que haga la persona mayor, es su vida, sus circunstancias… lo que sí me importa es lo que sufre mi hijo.

Al principio podíamos pintarlo como una nueva aventura. Ya me llegaban ideas de que sería más largo de lo que parecía de principio, pero quería centrarme en el presente. Así que cada día hacíamos algo nuevo que no había hecho nunca antes, eso les encantaba. Cuidar del macetohuerto, montarle un refugio en otra habitación, hacer pan… Le metíamos en esas cosas que siempre queremos hacer y que nunca tenemos tiempo.

El bebé… esa es otra historia. Justo se acababa de adaptar a la guardería, dos días antes había empezado a dar sus primeros pasos. Estaba expandiendo su mente cuando se la hemos tenido que encerrar en nuestra casa. Fue emocionante ver también cómo disfrutaba de tener a sus padres para él. Daba vueltas por casa, veía al final del pasillo a su padre, abría los brazos y le daba un abrazo que siempre quedará en nuestra memoria. Yo le pongo motes para desahogar mi frustración de madre y pasó de ser “Tiranillo” a “Míster Abrazos & Don Dramitas”, creo que los motes ya lo dicen todo. ¡Ahora da besos! Cumplió los 19 meses hace poquito y está en una etapa encantadora, pero también le vemos sufrir.

Los adultos… somos adultos. Pasamos por nuestros ciclos de negación, frustración, aceptación, aprovechamiento, curiosamente no por ese orden. Además, cada uno su propio orden y eso nos ayuda a ser el apoyo del uno al otro en momentos distintos y por circunstancias diferentes. Yo he decidido aprovechar la crisis, no aprovecharme de los demás, si no tratar de hacer aquellas cosas que siempre he querido hacer.

Disfrutar mucho de los niños, en la medida de lo posible porque el bebé sigue sin tener noches buenas. Trato de ser todo lo accesible que ellos necesiten para que las circunstancias ellos también la aprovechen con su madre. Aprovecho para hacer cosas que me gustan, por ejemplo he grabado otra meditación que si queréis, me la pedís. A todo esto, no sé si sabéis que en su día hice ÉSTA (los textos también son míos). Estoy reorganizando todo mi papeleo, rescatando todas las facturas de forma digital de los últimos 4 años para tenerlas totalmente controladas, hasta me he creado un excel para controlar a partir del 2020 todos los datos relevantes de cada factura. Ayer terminé de organizar todo el historial médico de toda la familia, por persona y ordenado por fechas (lo siguiente es escanearlo). Y por supuesto que ya tengo digitalizado los documentos más relevantes como el Testamento y otros documentos notariales.

Ambos padres teletrabajamos y eso dificulta un poco la atención a los niños. Al principio parecía que sería más fácil, pero cada día se complica más porque vemos cómo aumenta su ansiedad. Niño Fúturo (5 años) ha crecido mentalmente en este confinamiento y ha desarrollado un pensamiento más crítico, también a nosotros, y nos lo manifiesta. Bebito Fúturo (19 meses) también crece en sus competencias psicomotrices y con la ansiedad se dedica a dar vueltas por la casa como si estuviera poseído porque necesita hacer ejercicio y desarrollar sus nuevas habilidades. Los padres a veces coincidimos en momentos críticos del trabajo en el que ninguno les puede atender aún estando los dos.

Así que bueno, hay momentos buenos y momentos no tan buenos (y si juntamos la falta de descanso por malas noches son realmente malos). Pero hacemos lo que podemos con lo que tenemos y tratamos de aprovechar al máximo posible. No voy a entrar en gestiones gubernamentales, bastante tengo con gestiones familiares y domésticas de la situación…

¿Y tú? ¿Ya tienes tu casa reluciente? Porque eso también va por etapas. Al principio me hice un buen croquis de cómo iba a limpiar poquito a poco cada estancia. Además, cumplí años en el confinamiento y ya habían comprado el regalo que me pedí (una vaporeta), así que empecé a usarla con mucha ilusión. Pero como todo en este confinamiento, ha ido por ciclos. A día de hoy tengo la habitación de los niños mejor que nunca y el proyecto de la cocina avanza a pasos de enano.

5 años de maternidad y 1,5 de bimaternidad

El cumpleaños de mi hijo y la vuelta a la vida laboral me ha despertado unos sentimientos que me veo en la necesidad de expresar. No por nada, si no porque no quiero olvidar estas sensaciones. La maternidad fulltime me ha dado una perspectiva de vida distinta y ahora, fuera de ella, puedo valorar con más claridad la experiencia que he tenido hasta el momento. Probablemente dentro de unos años lo recuerde de otra forma, pero ahora, “recién salida” lo siento de ésta.

Siempre me han dicho y no seré la primera a quien se lo oyes que la bimaternidad no es el doble, es mucho más trabajo que un solo hijo. Y por más que lo tenía asumido, no conseguía comprender qué se quería decir con ello. Pero es totalmente verdad. Tener un bebé llorando con sus necesidades de atención mientras tienes otro hijo también con sus necesidades al que le tienes que pedir que espere cuando está acostumbrado a ser atendido al momento y se frustra por ello…

El cansancio acaba superando las barreras límites que pensaba que tenían. Y aún así trataba de rendir como si fuera capaz de hacerlo. No sabía cuántos pañales cambiaba al día e incluso me preocupa poco que se hayan juntado un pis con otro y con otro y con otro.

Sinceramente, me ha afectado mucho emocionalmente que ambos tuvieran un carácter tan extraordinariamente distinto. Sabía que podía pasar, pero encontrármelo me ha dejado totalmente descolocada. Donde uno se distraía fácilmente con cualquier cosa que se moviera y más si estaba en una pantalla, al otro no hay pantalla que le frene la impetuosidad. Donde uno aceptaba calmado las circunstancias y en toda su adoslescencia habrá tenido 3 rabietas como mucho y muy llevaderas, el otro a su año y medio ya ha tenido unas diez nada llevaderas.

No se trata de comparar, pero la impotencia que he llegado a sentir me superaba y esa impotencia estaba generada por esos cambios tan excesivamente bruscos entre los dos niños.

También es verdad que han despertado una ternura que yo no sabría que tenía. El pequeño, de la misma forma que expresa su lado agresivo, también expresa más su lado cariñoso. En el mismo minuto que te lanza un manotazo, te lanza un abrazo.

Me han hecho ser más yo… O han obligado que descubra antes la yo que soy. Desde luego que si comparo mi vida antes de tenerlos con la de ahora, la anterior era mucho más tranquila y calmada. Pero si comparo la persona que fui con la que soy, soy más yo y me prefiero.

Niño Fúturo a sus 5 años

El ser que me hizo madre cumple hoy sus primeros 5 años de vida y aquí vengo, en parte, a presumir del hijo tan maravilloso que es y ha sido siempre (ya veremos si lo seguirá siendo, que estoy segura que sí, pero no quiero adelantarme a un futuro que desocnozco).

Niño Fúturo ahora quiere ser el más amigo de sus amigos y es increíble verlo. De verlo aislado a sí mismo a verle siendo popular entre sus compañeros. Trata de ayudarlos a todos y de agradar a los que considera más íntimos. Diferencia perfectamente a un amigo de un compañero. No le gusta cuando los amigos no cumplen las normas escritas y le genera sentimientos contradictorios, pero ya lo acepta. Ha tratado alguna vez de experimentar no cumplir las normas, pero al recibir su consecuencia no le ha gustado y no lo hace.

En casa es un niño muy atento. Ha aceptado la llegada de su hermano increíblemente bien y el genio que éste demuestra lo asume con paciencia infinita. Trata de enseñarle y le encanta ser su ejemplo. En todo este año cada vez ha sabido actuar mejor. A veces le cuida y lo hace mejor de lo esperado.

Con el resto de su familia también es muy atento y tiene una memoria prodigiosa. Se acuerda de todos detalles y pregunta por cómo están sus familiares.

Se distrae mucho. Sobre todo con las pantallas. En cuanto ve una en su campo de acción, se abstrae totalmente. De lo contrario, si no hay pantallas, es muy activo e inquieto, con muchísima curiosidad. Quiere aprender y absorbe todo lo que pasa a su alrededor. Lee mucho y solo.

Podría decir un millón de cosas más, pero me doy cuenta que todo es bueno, en resumen. Quiero que el tiempo se pare y quedarme con el niño que es para siempre.

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