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Mamifutura

Mis sentimientos y pensamientos como madre

Autor

Mamifutura

Proyecto Traberitea

Hace muchos años leí exactamente ESTA PUBLICACIÓN en Facebook sobre el proyecto del que vengo a hablaros hoy. Así les conocí y me propuse el firme propósito de participar con mi siguiente hijo. Ayer nos enviaron el último correo electrónico de nuestra participación y, dada mi grata experiencia, vengo también a hablaros de ellos por si alguien se anima tras leerme.

Poquito a poco, en esta sociedad de la información, tenemos al alcance de la mano más conocimientos sobre la existencia de los TEA. Los Trastornos de Espectro Autista. No os voy a dar la chapa con lo que es, puede que ya lo conozcas, puede que hayas llegado aquí buscando eso y hay mil páginas que te lo explican.

Cuando nació Peque, me puse en contacto con ellos como se indica AQUÍ. Enseguida se pusieron en contacto conmigo por teléfono para informarme de todo lo que necesitara saber, para resolver cualquier duda y para encajar una visita. Ir a verles me era casi imposible por lo lejano que está el centro de mi domicilio, pero las ganas de participar y de que la gente participara superó esa barrera y crearon un formato online de participación. Lo cual facilita también el acceso desde toda España para la participación en el proyecto.

Para participar hay que cumplir dos condiciones inapelables:

1.- Tener un hermano mayor
2.- Que el bebé objeto del proyecto tenga menos de 4 meses

Al contrario de lo que parezca, no es necesario tener ningún familiar con TEA. Si cumples esas condiciones y te interesa, te invitaría a llamar al 91 4975 223 o 91 4977 435 porque son realmente encantadoras y enseguida resuelven cualquier duda. Además, la amabilidad con la que me han tratado ha sido extraordinaria, jamás me han tratado con tanta. Creo que eso lo echaré terriblemente de menos. De todas formas, si prefieres informarte antes de llamar, tienes muchas dudas resueltas AQUÍ.

Y ahora os voy a contar cómo ha sido mi experiencia personal, desde una perspectiva subjetiva. Tras acordar la participación me enviaron varios documentos a rellenar con información de la familia y con los documentos legales para firmar. Entre los documentos legales está, por ejemplo, la ley de protección de datos, un folleto para tener más información del proyecto, etc. Lo firmas y lo devuelves por correo electrónico.

Contactan contigo cada cierto tiempo, según las fases de desarrollo del bebé, para rellenar los cuestionarios. Te los envían con bastante margen y, como es lógico, te piden que lo rellenes lo más próximo al día del cumplemes del bebé. No recuerdo cuáles eran los meses en los que te los piden, pero no era muy seguido, daba bastante margen para que el bebé tenga su desarrollo personal.

En los cuestionarios se rellenaba con bastante información, era muy exhaustivo. A veces solo podía rellenar uno al día (se tarda como muchísimo 10 minutos), pero como dan margen, era algo muy asequible. Después, te llaman por teléfono y te preguntan cosas más concretas alrededor de 45 minutos. La verdad, creo que la llamada era lo que más me gustaba. Además de super amables, también son extremadamente atentas y era como hablar con una amiga.

Después de cada contacto, envían un informe con las conclusiones del análisis. Quiero dejar muy claro que ese informe en ningún caso es un diagnóstico, pero es cierto que ayuda mucho a conocer la etapa evolutiva del bebé. Además, te adjuntan un cuento e instrucciones que te ayudan a acompañar el desarrollo del bebé. En cada informe se explica todo muy bien y de verdad que lo último que tienes es dudas.

Si se diera el caso, yo volvería a participar una y mil veces. Quizás conoces a alguien que se anime, ¿me ayudas a compartirlo?

Qué importa en tu hijo con AACC

Llevo 3 años mareada, desde que Mayor cumplió 3 años, entre el diagnóstico que no nos hacen y que deberían hacerle… ¿O quizás no deberían hacerle diagnóstico? ¿Qué es lo mejor para él?

Depende de a quién le preguntes, obtienes la respuesta que quieras. Yo no creo que mi hijo sea mejor y que por ello merezca más por tener AACC. Pero hay una gran diversidad de opiniones y experiencias que construyen un castillo de arena que a veces es palacio y otras veces se lo lleva el mar.

A estas alturas, con sus 6 años recién cumplidos, sí le conozco lo suficiente para saber cómo es. Hace 3 o 2 años era un mar de dudas porque era difícil hablar con él, era difícil interpretar sus gestos, era complicado conocerle. Parecía una cosa y era otra. Por ejemplo, apenas lloraba, era muy raro, no le dolía nunca nada… Cuando lloraba y tenía un poco de fiebre, como padres primerizos, le llevábamos al hospital… Y estaba tan mal que a veces se quedaba ingresado. No era fiable lo que él expresaba porque su sentido y necesidad por agradar a los demás y no preocupar era superior a sus propias fuerzas.

Ha terminado el trimestre, ahora las notas las dan de forma telemática, en nuestro caso por una aplicación. Como no recibimos aviso, o quizás porque recibimos avisos de tantas cosas que las ignoramos por necesidad, no nos dimos cuenta que teníamos ya la evaluación hasta que lo preguntaron en nuestro ámbito familiar. Así que fui a mirarlas para compartir con los que estaban interesados en saber y vino Mayor todo preocupado por ver sus notas y delante de todo el mundo le dije: “Las notas no importan, importa todo lo que aprendes en clase”, se relajó y se fue e ignoró todo lo que compartí al respecto.

Tiene carencias, pues sí. El que se crea que una alta capacidad tiene relación con un alto rendimiento ya puede ir saliendo del blog. Tampoco es mi intención que mi hijo, con 6 años, tenga un alto rendimiento. Si has entrado buscando un “cómo hacer que mi hijo rinda con sus AACC” te has equivocado de blog.

Como os comentaba al principio, no le hacen el diagnóstico. Quizás por covid, quizás por otras ocupaciones, quizás por otras urgencias, pero el momento de llamarnos la orientadora para citarnos con atención temprana no ha llegado. Y empiezo a dudar que llegue. Hasta han hecho una evaluación psicopedagógica a todos los alumnos y sigo esperando que me llamen. Pero ahora, que ya puedo hablar con mi hijo en una relación más cercana y más madura, puedo evaluar yo misma la necesidad del diagnóstico.

Realmente quería el diagnóstico para conocerle más. Saber cómo ayudarle y cómo hacerle feliz. Ahora que puedo hablar con él, esa necesidad no la tengo. No necesito un papel que me diga cómo es mi hijo si tengo a mi hijo para preguntarle y saberlo. Además, hay muchas cosas que él no sabe expresar y ahí estoy yo a su lado para saber qué interpretar. Y su padre también, que es muy implicado en el asunto. Así que no necesito un diagnóstico para conocer a mi hijo.

Mi hijo en el colegio es feliz. Tiene un compañero con el que se lleva como ya me hubiera gustado a mí tener un amigo así… Por lo que tengo muy claro que si pudiera yo elegir, iría con él hasta el final de su vida. La falta de desarrollo social se está subsanando. Y la otra pata que es la psicomotricidad, pues vamos a por ello, intentando no frustrarle que es algo bastante fácil, pero animándole a hacer ejercicios que ya debería tener superados desde el juego y el sano compañerismo.

Yo he decidido que mi prioridad máxima para mi hijo es su felicidad. Si ya tengo superado el conocerle mejor (que es lo que me esperaba que el diagnóstico me ayudara), ¿para qué necesito un diagnóstico?

Veo, desde mi experiencia personal y tras preguntar a muchos y diferentes profesionales del sector salud y educación, que la diversidad de opinión es muy grande. Y pocos son los que se preguntan la necesidad o el propósito del diagnóstico de un AACC. ¿Contribuye a la felicidad de mi hijo? Pues quizás hace un año sí, a día de hoy me resulta innecesario. Por lo que he decidido que no me voy a preocupar por tener un diagnóstico, me voy a preocupar por la felicidad de mi hijo que es lo más importante de un hijo con AACC o sin AACC.

Ser feliz

Doy por hecho que conocemos la diferencia entre ser y estar. También que podemos tener en cuenta que no es lo mismo la enfermedad de la Depresión que un estado depresivo puntual. A veces nos cuesta toda una vida identificar estos pequeños puntos de diferencia y es difícil calibrar en qué situación estamos de todo ello.

La felicidad, ¿es un sentimiento o una emoción? ¿Qué diferencia hay entre los conceptos de sentimiento y emoción? Creo que cada uno debe encontrar el significado con el que mejor se identifica y expresarse con ello, teniendo en cuenta que puede no tener la misma acepción para la persona con quien habla.

Las palabras importan, identifican los hechos. Sacan para afuera lo que tienes metido en tu mente. Y nos olvidamos de que lo que para mí es felicidad, no lo es para otra persona. Intentamos conectar con la felicidad de otra persona, ser a través de ello felices y unas veces nos sale bien, pero otras veces nos sale mal. Dependiendo de tu propio ser, de cómo eres, serás una persona que lo consigue o no.

Yo debo reconocer que me he empeñado en ser feliz de muchísimas maneras, casi todas de forma ajena. Siendo a través de los demás o emulando ser otra persona que no soy porque quiero sentir lo que siente esa otra persona. Y me he equivocado tanto que mi felicidad, a veces, es darme cuenta del error. Ser capaz de ver que me he equivocado y tener algo que corregir.

Y estoy harta de ello. Quiero ser feliz, intrínsecamente. Quiero aceptar quien soy y cómo soy.

He descubierto hace relativamente poco que soy brusca. Con todo el amor del mundo, pero no me van los rodeos. Estoy cansada de marearme en mi forma de expresarme para decir algo tan claro como “puedes hacerlo mejor”. Tengo personas así a mi lado y me hacen sentir bien cuando me dan en el clavo, aunque me duela. Pero lo cierto es que no me duele, me siento bien. Me ayudan a ahorrarme tiempo, me permiten ser desde el momento que me lo dicen. Las bofetadas emocionales de ciertas personas me han hecho feliz. ¿Por qué no me permito ser también bofeteadora emocional?

Comprendo perfectamente que haya personas que no les gusta. Pues adiós. No pasa nada, no me enfado, no me cabreo. Prefiero que te vayas de mi lado aunque me caigas bien, a dejar de ser yo. Si no entiendes que lo digo de todo corazón y con mucho amor, aunque sea bruscamente, quizás no sea yo una buena amiga para ti y deberás también aceptarlo. Rodéate de gente que te sume, no de gente que te hagan sentir mal. Y si te hago sentir mal, mejor me tienes lejos. Y no me lo tomo a mal.

Pensaba que así me iba a quedar sola. Pero no, he descubierto a gente que me respeta y me ama por ser como soy, brusca. Y que se sienten libres por poder ser bruscas también conmigo. Y eso me hace feliz.

Y ahora, a la cuestión a la que venía con este post. ¿Qué hago con mi blog? Poquito a poco (desde hace muchísimo tiempo) está dejando de tener relevancia para mí. La maternidad ya no me identifica. He aceptado que lo soy, he integrado que quiero mejorar, pero siento que ya no tengo nada que enseñar. He decidido que no quiero centrar mis energías en esta faceta de mi vida. Tengo curiosidad por otras cosas, por otros motivos y quiero cambiar mi faceta online. Tampoco quiero abandonar el blog, pero no quiero seguir escribiendo en él sobre maternidad.

¿Entonces qué, Zana mía de mi alma?

Me voy a dejar ser, para descubrir qué hará que sea feliz respecto a este blog. No quiero invertir más dinero en él, eso lo tengo claro. Se ha convertido en un gasto desde hace unos dos o tres años. Pero tampoco quiero que desaparezca. Ya veré…

Los inviernos interiores

¿No te ha pasado nunca que te quedas como apagado y así es como quieres estar? La vida sigue y tu ritmo es infinitamente más lento, tranquilo y espaciado. No es que quieras dejar de hacer las cosas, pero lo que quieres hacer es mucho más… interno.

Creo que estoy en un momento así y que no lo he querido reconocer antes. He alejado a mis amigas íntimas de mí y ahora parecen completas desconocidas. Ahora hasta yo soy una desconocida para mí misma. Curiosamente con mis hijos he estado más conectada que en otras etapas. Es como que he querido volver a mí y solo yo, con mis pequeñas personitas a mi alrededor siendo para mí.

Esto me recuerda lo cíclica que es la vida. Todo se va para volver y estos inviernos se van también y vuelven. Y creo que pueden ser algo maravilloso si sabes gestionarlo, pero nadie nos enseña a hacerlo porque no todos nos gestionamos igual en las mismas circunstancias.

Yo lo veo en las plantas. Las plantas, para germinar, necesitan pasar un periodo de frío (cuyas semillas se caen en otoño y germinan en primavera, necesitan pasar por un periodo de congelación para nacer). No es así en todas las plantas, no es así en todos los rincones del mundo, pero hay plantas que sí. Que necesitan congelarse para permitirse nacer o para nacer con fuerza. Sus hojas e hijos (semillas) se caen todos los otoños tras un fructífero año de primavera y verano con luz para darles fuerza. Y esas mismas plantas se quedan vacías, con toda su energía regada por ahí para que se generen más plantas y sin fuerzas hasta que vuelva la luz. Pero reservándose para renacer más fuertes.

Creo que estoy en ese punto, hoy que es el cumpleaños de Mayor, me siento un poquito más viva que ayer. Cansada y agotada, un poquito ansiosa por el día que nos espera, pero con ganas e ilusión por ver su cara al recibir los regalos.

Y el día me ha regalado un precioso arcoíris enorme y claro para recordar que se acerca la primavera, que detrás de las grandes tormentas, siempre salen los arcoiris.

Nuestra rutina tras la Navidad

Enero es un mes intenso, empieza con unas maravillosas vacaciones, tienen regalos por doquier a principios, sigues con la vuelta al cole a mediados y zas… ha terminado. Además, este enero ha venido cargadito de sorpresas inesperadas que han alargado el retraso de la vuelta a la rutina. La gran nevada de filomena, por ejemplo, ha retrasado en semana y media la vuelta a esa rutina (porque llamarla “normalidad” sería insultante).

Las noticias anuncian constantes recomendaciones que hacen de esa rutina casi una monotonía. No se puede salir, ni comprar, ni visitar, ni jugar en los parques, ni ir al médico… Ahora también tenemos que estar bien temprano en casa. La verdad es que la hora del toque de queda no nos afecta porque ya estábamos en casa a esas horas, siempre. Pero es algo más, que se suma a las mil cosas que nos afectan socialmente.

Así que nuestra rutina se basa en cumplir con nuestras obligaciones y tratar de divertirnos lo máximo posible como podamos. Por la mañana bien temprano al cole y a los trabajos, a veces en teletrabajo. Por la tarde recogida y como hace mal tiempo, directos a casa. Con este frío nadie se queda después de clase. Parece ser que el barro es incómodo de quitar de las ropas…

En casa nos espera la merienda, a veces consiste en bollería casera y la mayoría de las veces en fruta, para agrado o no de algunos. A veces jugamos a algo y otras dejamos que la mente se evada con pantallas. Alguno de los mayores va a realizar sus ejercicios al centro de entrenamiento y el otro realiza labores hogareñas.

Ahora con las restricciones de visita, tampoco podemos ir a ver a nadie en la comodidad de su casa. Si queremos verles, estamos obligados a salir. Pero no juntos, porque solo podemos estar 4 en un sitio abierto fuera de casa y nosotros ya somos 4 en casa. En fin, las limitaciones parecen que nos asfixian, pero intentamos que los peques de la casa no se abrumen con tanta normativa.

Pero las monotonías también pueden ser divertidas si simplemente las convertimos en rutina sacando cada día un partido distinto a cada cosa. Como los Reyes han sido recientemente, también tenemos más material para jugar.

Eso sí, las noticias hablan únicamente de una cosa. Y no me extraña, si es que no puede pasar otra cosa, jaja. Tendremos que hacer que pase dentro de casa para que sintamos pequeños brillos de libertad.

Entrevista de Oriol Lugo

Como ya sabéis, estoy de “mudanza” y voy a trompicones de aquí para allá haciendo mil cosas a la vez y tal. Una de las cosas que surgieron entre la vorágine fue una entrevista que me hizo el Dr. Oriol Lugo.

Entre tanto trajín, debo reconocer que ni siquiera le di publicidad en mis redes ni nada, pero ha sido algo muy bonito que sí quiero compartir para el recuerdo. Así que os lo dejo disponible aquí por si lo queréis visionar y conocer un poco más mi punto de vista sobre el Kakebo:

La Nevada Histórica del 2021

No sé lo que se contará en el futuro sobre lo que ha pasado estos días. No sé qué cosas no se están contando ahora que se sabrán después, pero sí sé cómo lo estamos viviendo en nuestra familia y eso es lo que quiero compartir para que lo tengamos en el recuerdo.

Dicen los telediarios que es una nevada como no se ha visto en 50 años. Madrid capital totalmente colapsado y el resto del país muy blanco en general. Filomena (nombre de la borrasca que nos ha traído estas cosas) ha dejado el terreno perfecto para que después las bajas temperaturas lo hielen todo. Han cerrado los colegios una semana y están recomendado el teletrabajo como a principios de la pandemia. Está siendo un recordatorio curioso del confinamiento, pero pudiendo salir y disfrutando de la nieve.

Contrario (antes conocido como Papá Fúturo, pero estoy cansada del lío de sus nombres en mis webs) ha sido quien ha despejado la entrada y salado el pasillo. También ha hecho labor de voluntariado con su 4×4 en una iniciativa conocida como SOS4X4 donde se hacían los traslados de sanitarios y pacientes a hospitales que no podían.

El primer día de nieve Contrario se fue con los niños a Casa de Abu. En principio no queríamos que saliera Peque, pero insistió mucho y se puso muy triste. Así que con el trineo se hicieron el camino y llegaron muy bien y él se divirtió mucho.

Al día siguiente repetimos, pero ya toda la familia e hicimos un muñeco de nieve. Fue el primer muñeco de nieve de toda mi vida. Coincidimos en el jardín los tíos y nosotros (los abus se quedaron dentro de casa) y nos divertimos mucho intentando montarlo. La verdad es que me gustó mucho más de lo que me imaginé. Es bastante alto y creo que ha quedado muy bonito.

Mayor se quedó con los tíos e hizo más muñecos de nieve, de varias bolas y se lo pasó realmente bien. Va a ser un gran aficionado de los muñecos de nieve.

Luego, como nos gusta mucho, hicimos una excursión en 4×4 por los caminos. Alguien diría que es irresponsable, pero realmente lo hicimos para practicar y saber actuar en caso necesario. Además de poder ayudar. No pasó nada y si hubiera pasado, estábamos preparado (aprovecho y os recuerdo el post sobre: qué cosas llevar en el coche en invierno de Supervivencia en Familia)

Luego, cuando la nieve se convirtió en hielo, hicimos menos actividades fuera de casa. Nos refugiamos en nuestro hogar al calor de la chimenea e hicimos más piña en familia. Aprovechando algunos regalos de estas navidades.

Reyes 2021 en Familia Fútura

Aquí celebramos tanto Reyes Magos como Papá Noel, creo que es bueno celebrar las cosas y cualquier excusa es buena. Papá Noel en esta casa trae las cosas divertidas para disfrutarlas durante las dos semanas que no tienen que acudir al centro educativo. Y los Reyes Magos traen las cosas más útiles que se pueden aprovechar y necesitar en distintos momentos. En Casa de Abu la cosa va distinta… pero en nuestra casa las cosas son así.

Hace un tiempo se recomendaba tener un límite de regalos para que valoraran y apreciaran lo que reciben. La verdad es que con la economía como la tenemos y nuestras creencias, lo hacemos de manera natural. No lo hacemos con esa idea, lo hacemos con convencimiento intrínseco.

Ahora bien, lo que yo por mi parte tengo claro y Papá Fúturo está de acuerdo es que son libres para pedir todo lo que quieran. Mayor ha pedido un dron, pedirlo puede pedirlo. Pero tiene muy claro que las divinidades oportunas traerán aquello que sea más conveniente para él. No quiero que limite sus deseos en ningún aspecto de su vida y se sienta libre de pedir la Luna, el Sol o las estrellas que considere oportunas, pero no por ello las obtendrá. Tendrá lo que sea mejor para él.

No soporto el “lo que se merezca por portarse bien”. Me hierve totalmente la sangre. ¿Quién es juez y verdugo de un niño? Es más, lo que uno metiendo la pata en realidad lo ha hecho con su mejor intención, otro con intenciones no muy benignas ha podido equivocarse y hacer bien algo sin querer.

Los Reyes Magos y Papá Noel de mi casa le dan a mis hijos lo que consideren más beneficioso para su desarrollo. Y claro, en las edades de las que hablamos, un dron todavía no.

Muchas otras cosas sí (no tantas como parece el “muchas”), pero cosas que usarán para disfrutar y aprender a partes iguales. Justamente hoy hemos hablado sobre el valorar las cosas Mayor y yo. Todavía se le despista el concepto, pero poquito a poco va comprendiendo la vida.

Vuelta al origen desde el presente

Bueno, hemos vuelto a la plataforma gratuita de WordPress. Cuando me pasé a la plataforma de pago estaba llena de emoción, de ilusión y de expectativas. Ahora que vuelvo, me estoy llenando de tranquilidad, calma y paz. Exactamente igual que mi maternidad.

La búsqueda del embarazo, el embarazo, el parto y tener un bebé son momentos vitales llenos de una emocionalidad muy fuerte. Es como una explosión que rompe con tu propio ser entero y te transforma en la persona que siempre has sido pero que guardabas muy dentro. Para mí ha sido así. Ha sacado para fuera la persona que yo era y que me sentía incapaz de mostrar porque “no encajaba”.

Ahora he roto el cascarón y ya soy yo, y soy incapaz de no serlo. Estoy dejando de tener bebés, el Mayor ya no lo era desde hace tiempo, pero Pequeño empieza a dejar de serlo. Y esa etapa se ha perdido entre mi nacimiento como emprendedora, funcionaria, escritora, etc. etc. etc. No os la he contado y ya solo me nace hacer un resumen.

No tener que preocuparme por mejorar el mundo desde mi maternidad me llena de una sensación de paz. Me “molesta” un poco la inversión que hice en su día para fomentar nuevas maternidades en las demás. Cursos para ser asesora de porteo, asesora de lactancia, marketing para la venta de copas menstruales… Si no hubiera gastado ese dinero en esas cosas ahora podría invertir en el bienestar mejor de mi familia, pero eso ya no es el presente. También me han hecho crecer y darme cuenta que eso no era lo que yo realmente quería. Que estaba ciega por la explosión que supuso para mí la maternidad y eso es así.

Han pasado muchas cosas, estoy viviendo la bimaternidad desde el asombro que es descubrir las personalidades tan dispares de dos personitas que han salido de los mismos genes. No puedo parar de admirar la diferencia tan abismal entre los dos y las similitudes que hay entre los genes de los que provienen. Cada uno tiene aspectos diferentes de sus progenitores que combinándose de formas distintas hacen personas completamente dispares. Ninguno se parece totalmente a un progenitor y la combinación los hace totalmente diferentes entre ellos y hacia nosotros.

Las comparaciones son odiosas, pero no estoy comparando, estoy admirando. Cada uno tiene sus expresiones de cariño, sus conocimientos innatos, su forma de aprender, su forma de sentir, su forma de ser, su forma de vivir… Es tan maravilloso poder experimentar estas diferencias.

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