Ya lo sé, os había puesto en ESTA ENTRADA que pasaba ya de todo y que fuera lo que tuviera que ser. Pero veo a mi hijo y siento que algo tenía que hacer. Al poco de ese post nos convocaron a la tutoría del tercer trimestre y fui mordiéndome la lengua hasta que salió: “Una duda, ¿al final sobre la detección que se hizo de sus AACC sabemos algo nuevo?”. La tutora me comentó que lo hablaría con orientación y yo pensaba que no volvería a tener noticias… pero me llamó esa misma tarde.

Todo mi pulso temblaba, ¿estaba haciendo lo correcto para mi hijo? ¿Él sería feliz siendo señalado y etiquetado por el sistema educativo? ¿No estaría yo marcándole una exigencia que él no querría experimentar si tuviera la posibilidad de elegir? Es cierto que también te vienen vivencias, experiencias y recuerdos de tu propia vida, pero en este caso quien importa es él. ¿Hacer esto le hará feliz?

Curiosamente sería una persona que daría la opinión ligera para cualquier otra persona de recomendarle que lo decidiera el propio hijo, pero sentía que en este caso quizás no fuera la mejor opción. Ir a él y decirle: “Hijo, tienes AACC, lo cual significa que aprendes de otra forma y puedes destacar en lo que te interesa, ¿quieres pertenecer a un grupo que sea como tú?” es hacerle propenso a la prepotencia y eso le acarreará desgracia. Así que no veo esa opción como posible. Decidí por él, con toda la información que he sido capaz de recabar…

Así que avisé a la orientadora que a él no le avisaría de nada, que él haría las pruebas disfrutando del proceso, sin la presión de tener que agradar a nadie, sin la necesidad de demostrar nada. Que si me habla, le desearé que disfrute mucho de los ejercicios.

Le tenía pánico a la llamada de la orientadora. Fuera lo que fuera, solo era capaz de desear que fuera lo que le hiciera más feliz a él.

Y esa llamada llegó.

La primera indicando cómo era el proceso, qué había salido en una prueba específica y que tendría que hacerle una concreta exigida por la normativa a partir de ahora, que necesitaba esas dos, pero que la primera pues, siendo específica, era más liviana y menos trabajosa para él y que había dado el perfil. Que ahora tendría que hacerle el WISC.

Este lunes me llamó para confirmar que también había superado positivamente esa prueba. Tendría que hacerle la prueba de creatividad y necesitaría establecer una reunión con ambos padres para terminar el proceso y aprovechar para informarnos a partir de ahora.

Esta tarde es esa videollamada. Y necesitaba desahogar un poco la presión que siento por la decisión que he tomado para mi hijo.

Desde entonces creo que, habiendo sido yo quien decidiera por mi hijo, para él sería lo que le hiciera más feliz. Dentro de lo que es tener esta experiencia, también está el ofrecerle unas oportunidades que sin este proceso no tendría. Creo que esas oportunidades le harán feliz y le harán vivir unas experiencias con las que podrá construir el futuro que desea tener.