Aquí celebramos tanto Reyes Magos como Papá Noel, creo que es bueno celebrar las cosas y cualquier excusa es buena. Papá Noel en esta casa trae las cosas divertidas para disfrutarlas durante las dos semanas que no tienen que acudir al centro educativo. Y los Reyes Magos traen las cosas más útiles que se pueden aprovechar y necesitar en distintos momentos. En Casa de Abu la cosa va distinta… pero en nuestra casa las cosas son así.

Hace un tiempo se recomendaba tener un límite de regalos para que valoraran y apreciaran lo que reciben. La verdad es que con la economía como la tenemos y nuestras creencias, lo hacemos de manera natural. No lo hacemos con esa idea, lo hacemos con convencimiento intrínseco.

Ahora bien, lo que yo por mi parte tengo claro y Papá Fúturo está de acuerdo es que son libres para pedir todo lo que quieran. Mayor ha pedido un dron, pedirlo puede pedirlo. Pero tiene muy claro que las divinidades oportunas traerán aquello que sea más conveniente para él. No quiero que limite sus deseos en ningún aspecto de su vida y se sienta libre de pedir la Luna, el Sol o las estrellas que considere oportunas, pero no por ello las obtendrá. Tendrá lo que sea mejor para él.

No soporto el “lo que se merezca por portarse bien”. Me hierve totalmente la sangre. ¿Quién es juez y verdugo de un niño? Es más, lo que uno metiendo la pata en realidad lo ha hecho con su mejor intención, otro con intenciones no muy benignas ha podido equivocarse y hacer bien algo sin querer.

Los Reyes Magos y Papá Noel de mi casa le dan a mis hijos lo que consideren más beneficioso para su desarrollo. Y claro, en las edades de las que hablamos, un dron todavía no.

Muchas otras cosas sí (no tantas como parece el “muchas”), pero cosas que usarán para disfrutar y aprender a partes iguales. Justamente hoy hemos hablado sobre el valorar las cosas Mayor y yo. Todavía se le despista el concepto, pero poquito a poco va comprendiendo la vida.