Buscar

Mamifutura

Mis sentimientos y pensamientos como madre

mes

agosto 2020

Reto Kakebo. Día 11

No sé si es la primera vez que te planteas gestionar un Kakebo, tampoco qué Kakebo estás gestionando. Si uno en cuaderno, el mío digital o uno que te has realizado tú mismo. En cualquier caso, el Kakebo lo define una palabra clave: el Ahorro.

Si quieres saber más sobre el Kakebo en su definición más básica e histórica te invito a pasarte por ESTE POST. Siendo los momentos que estamos viviendo, tener un Kakebo a mano puede darnos mucha luz para conseguir el objetivo.

Os invito a diferenciar entre objetivo y promesa. Hoy vamos a centrarnos en reflexionar sobre esto porque son las claves para comprender el cometido de un Kakebo.

El Objetivo

Como he dicho al principio. El objetivo principal de un Kakebo es conseguir ahorrar. Nos hacen creer que el ahorro no es posible en nuestra economía, debido a todas las crisis económicas por las que estamos pasando. Pero la verdad es que siempre es posible ahorrar.

Es cuestión de mentalidad. De saber que ese dinero traerá sus frutos y harán tu vida más fácil. El ahorro merece un presupuesto en nuestro dinero. Al principio quizás sea poco, casi nimio, lo que consigamos ahorrar, pero finalmente nos dará una gran paz interior tener un dinero apartado para imprevistos.

De hecho, hay varios tipos de ahorros. El ahorrar para el “por si” y el ahorrar para un objetivo concreto. Ya sea viajar, comprarte una tele nueva, salir de fiesta o simplemente comprar un autoregalo de la tienda del Todo a 100. Pero siempre que decidimos guardar una cantidad de dinero para algo, es un ahorro. Y ése es el objetivo principal del Kakebo.

Hoy vas a establecer el objetivo de tu/s ahorro/s. Puedes tener varios ahorros incluso, ¿te lo habías planteado alguna vez? Pues la primera parte de la tarea va a ser ésa:

Haz una lista de objetivos para el ahorro.

La Promesa

Un concepto económico que introduce el Kakebo es una promesa y podemos no entender muy bien cuál es el objetivo de este apartado.

La promesa es eso a lo que nos comprometemos que vamos a realizar para llegar a nuestro objetivo. Es el camino que nos marcamos para llegar a la meta. Siempre va a ser “gastar menos” (o eso nos creemos), pero en este caso se trata de definir exactamente cómo.

A veces la promesa puede ser gastar más en cultura porque eso nos enriquece por dentro para ser mejores personas. No te limites a tener que gastar menos y punto. Cuando ya tenemos las promesas bien integradas, muy probablemente te sobre dinero. Pero el camino es largo.

Las promesas son tuyas contigo misma y con tu dinero. Debes sentirte comprometida a cumplirla y hacerlo desde la sensación de paz y tranquilidad de cumplir con tu futuro para tener el mejor. Por eso el Kakebo tiene un apartado para apuntar la promesa que hayas decidido. Y puedes elegir una cada mes.

La primera promesa que yo recomendaría sería: “Apuntaré todos mis gastos sin importar cuántos han sido”. Porque necesitamos una evaluación de cómo gastamos nuestro dinero y establecer desde ahí las nuevas promesas de lo que queremos corregir.

Cada vez las definirás mejor basándote en tu experiencia y en tu objetivo. Como he dicho antes, la promesa es el camino que estableces para llegar desde donde estás a donde quieres llegar. Cuanto más minuciosamente lo definas, mejor.

Te doy unas ideas rápidas: “Gastar menos de 50 € en ocio”, “comprar más verdura ecológica”, “no comprar ni una chuchería”…

Para ir familiarizándote con este nuevo concepto económico:

Haz una lista de posibles promesas que mejorarían tu economía actual.

Reto Kakebo. Día 10

Hasta ahora, hemos desenterrado el pasado. Con el ejercicio de hoy vamos a intentar vivir el presente. Nuestro día a día real. Así que no vamos a hacer este ejercicio solo durante el día de hoy, pero tranquilos, no se van a parar los ejercicios. Es un ejercicio complementario porque lo siguiente es entrar directamente a usar el Kakebo.

Espero que hayas conseguido liberar emociones económicas. Te reconozco que no ha sido nada fácil. No me sorprendería que te hayas negado a reconocer las cosas que has sentido. Si te sientes culpable por ello, libera eso también. La idea con este reto entero es cambiar todo eso y vivir el dinero desde la sensación de libertad, merecimiento, abundancia. Pero puede que no lo sientas de un día para otro, si no que los resultados de cambiar de mentalidad tarden años. Es lo que hay, no le dés vueltas y decide cambiarlo por tu bien y el bien de los tuyos.

El ejercicio de hoy lo puedes hacer de diferentes maneras. Yo te voy a dar ideas pero recuerda que la que tú creas es igualmente válida y si la compartes, todos podemos aprender algo.

Durante diez días vas a marcar cómo te sientes con el dinero.

Ideas de cómo realizar el ejercicio

Idea 1

¿Usas agenda o planificadores? Si ya usas un método de planificación, aprovéchalo. Integra la idea en tu día a día sin forzar a generar hábitos nuevos que pueden dispersarte.

Lo único que tienes que hacer es decidir un código de colores o un código de palabras y anotarla en el día que estás, ya sea en tu agenda o en tu planificador.

Por ejemplo, se puede aprovechar el vocabulario que has generado para sentirte bien con las palabras que hemos usado. Y en la agenda escribes la palabra “Escasez” el día que ha sido la emoción principal, “Abundancia”, “Merecimiento”, “Miseria”, etc. En tu agenda o en tu planificador, pero siempre en el mismo sitio. No te juzgues por la palabra que pones, déjate sentir y escribe la que has sentido.

Lo mismo con el código de colores, como un semáforo. Verde puede ser que te hayas sentido rica, amarillo es que ha sido un día con tantos ingresos como gastos y rojo es que no deseas repetir un día económico como ése. Y negro… que prefieres hasta olvidarlo.

A veces no nos sentimos cómodos identificando los días con emociones, pues hazlo desde la objetividad del dinero. Verde día de ingresos, amarillo, de tantos gastos como ingresos, rojo de gastos sin ingresos y negro… de irte a números rojos.

Idea 2

Puede que no uses ni agenda, ni planificadores y seas un alma libre que te dejas vivir sin restricciones ni previsiones. ¡Ole tú! Yo también he sido así y a veces lo soy, no es nada malo. Pero entonces no tienes una base en la que registrarlo, pero que no pasa nada. ¡La podemos crear!

En un cuaderno medio abandonado, en un cuaderno que le dedicas a este reto o en un folio en blanco que sacas ahora mismo de la nada, puedes crear una tabla y un código.

En un lado pones las emociones que quieres identificar y en el otro, el día. Te recomendaría algo así, pero siempre adáptalo a lo que te haga sentir más cómoda:

La idea de esta tabla es que hagas una cruz en la emoción que sientas el día que lo sientes. Puede que hayas sentido dos emociones distintas, puede que no hayas sentido ninguna de éstas y tengas que añadir una nueva. Como siempre digo, déjate sentir y exprésalo.

También puedes hacer una tabla aún más sencilla en la que escribes la palabra que sientes.

Y si quieres hacerlo durante más días, ¿quién soy yo para limitarte solo a 10?

Adelantamos tarea

A partir de mañana empezamos con el Kakebo como tal, por lo que es imprescindible que tengas tu Kakebo preparado. Ya sea digital propio, el cuaderno Kakebo o el Kakebo Digital que tenéis en venta en mi web, a partir de mañana necesito que lo tengas a mano.

También te voy a pedir que tengas a mano todas las transacciones realizadas y recibidas del mes anterior de tu/s cuenta/s bancaria/s. La intención es familiarizarnos con el método, así que no te voy a exigir que lo hagas con el efectivo, pero ve extrayendo esta información.

Normalmente los bancos te permiten elegir rango de fechas y descargarte toda la información directamente en un excel. No es necesario que lo copies a mano. Pero si prefieres imprimirlo y no tienes impresora, pues te doy margen para que te lo vayas gestionando.

Reto Kakebo. Día 8 y 9

¿Cómo ha ido esa sanación? ¿Has conseguido conectar con el dinero para que fluya la paz entre vosotros? ¿Te sientes mejor cuando abres la cartera? Si las respuestas mentales a esas preguntas resulta que es “no”, te sugiero que sigas otra semana más escribiendo cartas al dinero hasta que liberes la frustración que te hace sentir trabajar con él.

La economía está llena de significado. Aunque estamos tratando de darle emocionalidad, vamos a hacer hoy algo distinto. Vamos a sacar la emocionalidad que nos hace sentir la economía.

La propuesta de hoy es “fácil” de escribir, pero quizás te resulte más difícil realizarlo. Vas a escribir definiciones sobre las palabras que te propongo desde la emoción que sientes.

  • Dinero
  • Abundancia
  • Escasez
  • Economía
  • Gasto
  • Ingreso
  • Trabajo
  • Esfuerzo
  • Merecimiento
  • Ahorro
  • Despilfarro
  • Precio
  • Valor
  • Solvencia
  • Moneda
  • Miseria

Son palabras de todo tipo que te harán sentir cosas diferentes aunque tengan significados parecidos, o no. No te sientas obligado a exigir tener una emoción que no tienes respecto a una palabra. De momento deja fluir la que sí tienes. Lo que vamos a buscar es sacar emociones enterradas respecto al vocabulario del dinero. Tampoco te sientas limitado a una extensión. Si una palabra te lleva 3 páginas de explicación, déjalo fluir.

Hemos crecido con la exigencia de que encerremos lo que sentimos cuando hablamos del dinero. Es el momento de oponernos a la idea de que el dinero no tiene sentimientos. Independientemente de lo que el dinero pueda sentir, tú sí los tienes. Y con todos los temas, sobre todo con el dinero.

“Salud, Dinero y Amor”, como bien dice la canción. La intención del ejercicio de hoy es admitir, aceptar y descubrir lo que nos hace sentir el dinero en todas sus acepciones y significados. Independientemente de lo que significa cada palabra de forma objetiva, buscamos la subjetividad, y de lo que nos hayan hecho creer. Tres cosas tiene la vida, y el Dinero es una de ellas.

Si el ejercicio de hoy no te ha dejado extenuado/a, ¿te atreves a buscar el significado en el diccionario de la RAE de cada palabra? Con esto puedes buscar el equilibrio entre lo que la palabra te evoca y entre lo que intenta evocarte desde la objetividad.

Gestiona este ejercicio como quieras, he puesto dos días por si quieres un día hacer las definiciones emocionales y al siguiente las definiciones reales. Pero quizás prefieras hacerlo todo el mismo días o tardas varios días más de los propuestos. Trabajar con las definiciones económicas nunca es fácil, más cuando hablamos desde la emoción, también.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑