Como os contaba AQUÍ, le han detectado a mi hijo de 4 años sus altas capacidades y desde entonces estoy dando vueltas al concepto. Poco a poco me voy empapando de la idea. Cada vez que sé algo nuevo, quiero saber más y en este punto me he encontrado con una especie de… barrera. Y es una barrera muy difícil, porque es una barrera social.

Con el Kindle Unlimited me atreví a meterme en la faena de leer el libro “Atención Integral al Niño con Altas Capacidades Intelectuales” y según iba leyendo… me sentía cada vez algo más perdida. El libro es bueno y lo entendí, comprendedme, pero empecé a sentir cierta alarma por la insistencia en explicar ciertas cosas básicas.

Preguntando por mis redes sociales a gente que pudiera guiarme a documentarme mejor (en la cuenta de IG de las oposiciones tengo muchas maestras y algunas de ellas PT), casualmente por la mañana, en Comando Actualidad, pusieron este reportaje. En cuanto pude disfrutar de un rato de concentración (con un bebé de 8 meses con una demanda desacostumbrada para mí, es difícil), lo vi. Empecé a vislumbrar la magnitud de la situación.

Entre tanto debo aclarar que mi hijo es feliz. Sospecho que tiene una disincronía con la psicomotricidad que acarrea de toda la vida, pero siempre tiene una sonrisa y un “te quiero” en la boca. Le encanta jugar, le encanta aprender, desde hace poco le encanta relacionarse con los demás. Disfruta y disfrutamos juntos de todo el tiempo que disponemos. Y haré absolutamente todo lo que está en mi mano para que mis dos hijos sean felices.

Así que continúo en la búsqueda de documentación para intentar sentir que no piso fango. Pero que en el mundo de las Altas Capacidades hay fango por todas partes os lo puedo asegurar. Hoy he leído este post recién publicado de Mamis y Bebés hablando de su experiencia tras dos años después de la detección. Y si os soy sincera, me da muchísimo miedo darme cuenta que transmite exactamente lo que yo pienso ahora mismo.

Los colegios no están preparados para hacer frente a esta Necesidad Especial. Os lo creáis o no, es una Necesidad Especial. Legalmente se considera así porque de esta manera los colegios cubren los cupos de necesidades especiales que tienen que admitir, pero sin preocuparse por proporcionar esa necesidad especial. “Como el niño es listo… ¿qué le voy a enseñar yo?”. ¡¡Pues a muchas cosas!! (Me indigno, me indigno mucho ante la idea).

Seguiré formándome en este mundo desconocido para proporcionarle a mi hijo un camino firme. Me comeré todo el fango que haga falta para que él no se manche, pero se manchará… Aún así, lucharé para que sólo se manche, que no lo pise, que su camino sea firme.

Como os decía antes, los colegios no están preparados para los alumnos con Altas Capacidades. Con suerte puedes encontrarte colegios que tienen programa para estos alumnos. El colegio de mi hijo los tiene. Pero no los tiene para infantil, la etapa en la que está. Es más, nos han recomendado esperar y repetir la detección dentro de dos años.

Por mi experiencia vital puedo asegurar que la etapa infantil es la más significativa. Aunque recuerdo poco de mi etapa en ella, sí recuerdo que me impregné de entusiasmo por aprender. Acabé perdiéndolo un tiempo… pero ese entusiasmo perdura en mi interior. ¿O será que soy así porque…?

De momento lo dejo aquí, pero compartiré las cosas que indague del tema.