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Mamifutura

Mis sentimientos y pensamientos como madre

mes

septiembre 2015

Visita al Especialista. Traumatólogo Infantil

En la última revisión, la de los seis meses de Bebé Fúturo, la pediatra, en previsión, nos recomendó hacer una visita a la traumatóloga infantil para revisar que el arqueo de las piernas no supone un problema, porque lo veía muy pronunciado. Aseguraba que no sería nada, pero que prefiere que lo revise un experto en la materia.

Yo, que otra cosa no, pero a previsora médica (dícese hipocondríaca) me gana poca gente… me faltó tiempo para llamar. Aunque la cita fuera para mucho más adelante, no me causaba problema, “sólo era para prevenir y seguro que no es nada”.

Después de cambiarnos la cita en una ocasión, por fin llegó el día y ayer nos presentamos allí. A última hora de la tarde y hasta el final a ser atendidos por la Doctora. Nos preguntó por antecedentes y por su nacimiento.

Una doctora super amable y también muy profesional cogió a Bebé Fúturo y mientras jugábamos con él, le hizo una exploración bastante intensa.

Nos aseguró que el arqueo de las piernas es normal, que seguramente esté provocado porque mi niño ha decidido ya levantarse demasiado pronto.

En una duda que nos ha surgido por la incesante presión de que no le sentemos antes de los seis meses nos aclaró que si el niño, por sí mismo, quiere estar sentado o de pie, esto no va a dificultar su desarrollo. Otra cosa es que nosotros le obliguemos a sentarse o a tenerse en pie, pero si es el niño quien lo pide, no hay ningún problema, aunque sea antes de tiempo “previsto”.

Y por lo que ha visto, ve probable que Bebé Fúturo dé sus primeros pasos para los nueve meses. ¡Ay, madre mía, la que me espera! Yo… que estaba tan contenta porque todavía no se lanza a gatear.

Conociendo un poco más a: Madre Maya

Hoy trago un post colaborativo, en el que le cedo el mando a Madre Maya para hablar. En su blog podéis leer lo que he escrito yo, pero aquí os traigo la historia de una mujer que, en una etapa diferente de su maternidad, comparte inquietudes. ¡Espero que os guste la entrevista!

Antes que nada, una pequeña presentación. ¿Quién eres y de dónde vienes? ¿Cuántos años tiene tu hijo y cómo es?

Hola Mami Futura, ¡encantada de estar hoy en tu rinconcito para pasar un buen rato! Bueno me presento, soy Madre Maya y aunque ese no sea mi nombre real me identifica mucho. Tengo 26 años y vivo en Las Palmas. Soy madre de un pequeño Terremoto de 2 años y medio que llena la casa de sonido a todas horas: cuando no está hablando está cantando y bailando, contando cuentos a sus peluches o inventando conversaciones entre sus juguetes. Mi hijo mide sólo 95cm, pero llena la casa de esquina a esquina, y cuando no está, porque va al súper con su padre por ejemplo, el techo se me cae encima. Es una minipersonita con el físico de su padre y el carácter fuerte de su madre, que tiene las cosas muy claras desde que nació, y con unas energías que no se agotan nunca. Literalmente.

Si es que cualquiera les sigue, yo ya me voy concienciando para lo que me espera, pero lo veo crudo, jajaja. Pero las dos sabemos que si no fueran terremotos, no serían niños.

¿Qué productos pensabas que iban a ser imprescindibles antes de nacer tu hijo y nunca has usado tanto como pensabas?

La verdad tengo que decirla, lo que yo compré sí que lo usé, porque desde el embarazo compré lo que me pareció más básico, siendo realista, y una vez llegó mi hijo fui consiguiendo aquellas cosas que veía que me iban a mejorar el día a día.

Pero si me dieron cosas que nunca utilicé. Por ejemplo, la bañera. Al principio bañaba a mi hijo en el bidé y cuando cumplió los tres meses, que empezó a firmar los pies en el borde y a hacer fuerza, le compré una bañera hinchable, porque me daba miedo que se me resbalara. Ya a los 6 meses, directamente en la bañera.

Pues la bañera para mí es un imprescindible, curiosamente. Me ahorra mucho dolor de espalda al tener patas y dejarme lo a la altura perfecta. La habría echado mucho de menos.

¿Te han regalado alguna prenda de vestir que nunca le has puesto a tu peque? ¿Cuál y por qué?

Ay sí…y no se las puse por horribles. Lo siento, pero es la palabra. Mi tía le regaló un conjunto de pantalón de pana y camisa de cuadros, marrón y beige, estilo de los 50, cuando cumplió los 3 meses. Tuve que fingir que me gustaba,  pero lo escondí en lo más hondo del armario jajaja. Total, para las veces que ella veía al niño, ni cuenta se iba a dar.

Y una amiga me dejó ropa de su hijo para que la aprovechara. Entre las prendas me dio un pelele de estos que cubren el pie completo. Estaba dividido en cuatro partes, una de cada color (verde, rojo, azul y amarillo), lo más chillón que te puedas imaginar. Ella me aseguraba entre risas que era muy gracioso puesto, pero aunque lo recibí me negué a vestir a mi hijo como el logotipo de Google, así que se fue al armario junto al otro.

Ay, qué bien me habría venido ese pantalón de pana y camisa, ¡me encantan! Aunque a esa edad sólo le ponía camisas que terminarán en bodies. Pero de hecho tengo un pantalón de pana marrón, jajaja.

¿Cómo ha afectado tener un bebé a tu cambio de vida? ¿Qué rutinas tenías antes y qué rutinas tienes ahora?

Llegó cuando estaba a punto de terminar mi carrera, así que pude dedicarme totalmente a él, así que en el plano organizativo no me alteró mucho, porque tuve claro desde el principio que la prioridad era primero él, después yo y después la casa. Así que aprendí a hacer todo a la carrera cuando él dormía para poder disfrutar de él cuando despertara.

Las rutinas han ido variando en cada etapa, porque evoluciono con sus avances. Ahora mismo, que ya come solo, que se lava los dientes y las manos solo, y que quiere colaborar en todo lo que yo hago, hacemos todo como un juego, y organizarme es mucho más fácil.

Por ahora funcionamos así: nos levantamos sobre las 9h y jugamos y estamos todos juntos hasta las 12h que papá se va. Ahí siempre me pide ver una película o la tele, y yo aprovecho para hacer todo lo que puedo en la casa. Cuando la película termina (sobre la 1:30h) me siento con él en la cama para que duerma la siesta y yo aprovecho en el blog y lo que no puedo hacer con él despierto. Cuando se despierta (sobre las 15h) almorzamos, y si quiere jugar jugamos, pero si prefiere jugar solo yo aprovecho para continuar con la casa y hacer comida para la cena, en lo que me suele ayudar. Jugamos juntos y ya cuando llega papá cenamos, jugamos los tres a algo y sobre las 10:30 le acostamos. Cuando cae, tenemos un ratito para nosotros hasta que nos acostamos.

A mí me habría gustado dejarlo todo para cuidarle, pero no nos resulta posible económicamente. Así que te envidio un poquito muy mucho.

¿Tienes mascota? ¿Qué mascota tienes y cómo ha sido la adaptación?

Tenemos un perrito de 8 años ya, que siempre ha sido uno más de la familia, y eso es lo primero que le hemos enseñado siempre a mi hijo. Que no es un juguete, no se le pega, no se le hace daño, y que hay que atenderle y aprender a entenderle, porque él no habla como nosotros y hay que darle todo lo que necesita.

Mi perro siempre le recibió bien, pese a no estar acostumbrado a niños, lo ha aceptado de buena manera, y hasta que mi hijo empezó a caminar (creo que porque entendió que ya se podía valer por sí mismo), siempre dormía a los pies de su cuna. Ahora cada uno tiene su espacio, que a ninguno le pase nada, pero cada uno por su lado, sin mucho roce. Eso sí, las siestas son sagradas, y siempre que mi hijo se duerme, mi perro se va a dormir con él.

Cada mascota es un mundo, yo espero que Gatita Negra nos ayude también en la educación de Bebé Fúturo. La cosa de momento pinta bien.

¿Cuál es tu plato estrella? (¿Receta?)

El tema de las comidas se está poniendo un poco peliagudo, porque no acepta las cosas tan fácil como antes. Aún así, se que tendré éxito siempre que le ponga pasta, croquetas de atún o millo (maíz). Eso sí, por ahora me funciona, no grito mucho por si acaso se me acabe la racha.

Tengo pendiente subir la receta de las croquetas al blog 😉

El mío apenas acaba de empezar con el huevo… Tengo que contar cómo va nuestra alimentación complementaria.

¿Cuál fue el primer libro de tu hijo? ¿Qué libro recomendarías?

El primer libro al que le hizo caso como tal y que no cogió como saco de boxeo fue uno que ya mencioné en el blog. Se llama 100 primeras palabras, de la editorial Timun Mas, y es de hojas gruesas con solapas. Se lo regalaron con 22 meses y le duró meses el encanto. Lo llevábamos a todos sitios y le sacó todo el jugo posible, preguntando qué era cada cosa, para qué, de qué color, para qué servía… Yo terminé loca con el libro, pero le debo muchas horas de entretenimiento y mucho aprendizaje. Así que ese lo recomiendo seguro.

Te dejo por aquí una foto, y te lo recomiendo para Bebé Fúturo más delante. Le gustará seguro.

100 primeras palabras, Timun MasMe apunto la referencia y lo dejo para un futuro regalo. ¡Muchas gracias!

Hasta aquí llegamos, ¡muchas gracias a todos por leerme!

¡¡Muchas gracias Madre Maya por participarnos tus respuestas!!

#FotoFinde LXXXV

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¡¡Por fin!! Un fin de semana en el que hemos tenido a Papá Fúturo todo el día para nosotros solos, un día entero… Casi no sabíamos lo que era eso. Y lo aprovechamos para hacer una excursión. 

Nos fuimos a Patones de Arriba, un pueblo precioso de nuestra Comunidad, a pasar el día. Comimos en un sitio estupendo y Bebé Fúturo se lo pasó también muy bien. Ha sido un fin de semana inolvidable en el que disfrutamos toda la familia de estar juntos y de hacer cosas nuevas. Nos hacía mucha falta, os lo aseguro. Al final, entre una cosa y otra, no llegamos a casa hasta las doce y media de la noche, derrengados…


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Cómo hacer fotos a un bebé

Los bebés son preciosos, por naturaleza, está en ellos y por lo general son fotogénicos porque no posan, tienen ese don. Yo ahora los imito, pero eso es otra historia.

Aquí vengo a contaros algunos trucos para hacer buenas fotos a bebés, aunque no seamos fotógrafos profesionales, sólo unas ideas a tener en cuenta para que las fotos que hagamos podamos enmarcarlas y no digan sólo un “qué guapo sale”.

1.- Pon la cámara a la altura del bebé. A menos que estés convencida que tienes un modelo de gorritos (yo lo estoy), sacar al bebé/niño mirando hacia arriba en una foto es lo peor de lo peor. ¿Está en el suelo? Agachate, lo siento por tu espalda, pero tu hijo se merece que no le deformes el cuerpo por una foto sacada desde arriba. Haz la prueba, haz la misma foto desde arriba y después agachate para sacar la misma foto a su altura. Como curiosidad te cuento que la lente, aunque de forma imperceptible, deforma la cabeza si no está en el mismo plano que el resto del cuerpo. Es un truco que se usa en el cine para hacer parecer a alguien más pequeño, y si lo sacan desde abajo, lo hacen parecer más alto. Si no buscas usar ese tipo de trucos, no hagas fotos desde tu perspectiva, hazlas desde la perspectiva del fotografiado.

2.- Cuida el fondo. En la foto no sólo sale el bebé, no se recorta automáticamente cuando le enfocas. He visto demasiadas fotos en las que el bebé sale super guapo y detrás se ve el pañal sucio recién cambiado, el pico del marco de una puerta, los restos de la comida… Y de verdad, da mucha rabia. Porque te dan ganas de enmarcarla, pero que en una foto de la pared salga de fondo una mesa con un cenicero lleno de colillas creo que es de lo más desagradable. Cuesta muy poco mover al fotografiado o moverte tú un poco para que el fondo esté lo más limpio posible. ¡Incluso crear un fondo! Yo lo he hecho con mantas, tiras una manta, pones al bebé y la manta la levantas para que lo de atrás no salga. ¡Y tan estupenda!

3.- Encuadra a todo el bebé. No le cortes los pies o los brazos en la foto. A ver, que fotos chorras del momento hemos hecho todos y ahí sale la cosa como sale, pero cortarle los pies a un bebé en una foto sobre el modelo que lleva es… ¿antiestético? El bebé cabe en una foto, a menos que estés haciendo un primer plano o un plano medio, entonces recorta dentro de los estándares. En serio, no cuesta tanto fijarte en estos detalles y el fotografiado en un futuro agradecerá conocer todo su cuerpo.

4.- Desencuadra lo innecesario. Igual que cortarle los pelos de la cabeza al bebé no queda muy bien, que por encima de su cabeza haya casi una tercera parte de cielo tampoco es necesario. En los primeros planos recomiendan centrar el encuadre al cuello por esto mismo. Si queremos hacerle una foto a una persona, lo que no es persona es innecesario (por eso es importante que el fondo sea lo más limpio posible).

Y aquí os dejo cuatro trucos que están en la mano de cualquiera para hacer, en cualquir momento, una foto preciosa del bebé. Aunque… no podría terminar el post sin hablar sobre un punto MUY importante en cualquier fotografía: la Luz.

Foto significa luz, por lo que es de suponer que en una fotografía lo más importante es la luz. No te voy a decir cómo tienes que usar la luz en una foto porque quizás esto sea precisamente lo más divertido de las fotos. La luz nos da el toque final. Y como la luces son lo más difícil de controlar, a menos que estemos en un estudio de fotografía, quizás sea mejor recomendarte que tengas cuidado con las sombras.

Sí, señores. Las sombras sí las podemos controlar… Las cámaras vienen con un accesorio que nos resulta imprescindible aunque muchas veces no sabemos manejarlo: el flash. ¿Sabíais que el flash es más útil cuando hay mucho Sol? Nos ayudan a quitar las sombras de relleno y hacen que una foto de una persona sea más limpia. Quita las sombras de la nariz, de los ojos… que un ojo poco avizor no percata, pero los que ya tenemos un millón de fotos a nuestras espaldas vemos a la primera. Las fotos con cielos nublados salen más bonitas que las hechas a pleno Sol, aunque también salen menos cálidas (cosa que suele gustar más). En cualquier caso, cuida las sombras para que la foto salga con buena luz.

Y por última una obviedad para cualquiera que intenta hacer el pequeño book de fotos para su pequeño, el truco principal está en hacer mil fotos para sacar una decente. Para eso usar la ráfaga es genial, pero luego el momento de elegirlas es un infiero… Pero quien algo quiere, ¡algo le cuesta!

¿Cuáles son tus trucos?

La sobreprotección que yo viví

He sido sobre protegida y he sufrido mucho mi sobreprotección y por mi sobreprotección.

Pongámonos en antecedentes: nací en un país germánico donde mi madre tenía serios problemas lingüísticos. No se entendía con nadie que no hablara castellano, por tanto la única referencia que tenía sobre crianza era la experiencia de su madre (vivió hasta mis dos años y medio), su hermana mayor (muy de dejar que los niños se críen solos) y mi padre (que nunca intervino más que para hacer las cosas como en la post guerra, donde fue criado junto a otros diez hermanos).

Mi madre es amante de sus hijas hasta un punto ciertamente enfermizo, no soportaba que nada me ocurriera. Dice que conmigo aprendió para la segunda… Pero llegaba a tal punto la cosa que cuando yo me caía, cuentan las lenguas, que tenía que consolar yo a mi madre.

Esa etapa no la recuerdo, pero sí recuerdo escenas muy claras de estar en el parque y sentirme limitada. Recuerdo que veía cómo otros niños hacían cosas a mi edad sin tener a sus madres todo el rato al lado, cómo jugaban entre ellos sin tener una permanente vigilancia y, sobre todo, sin que estuvieran limitando les cada paso que daban. Subían a árboles, yo también quería subir a árboles, parecía muy divertido. Y todos los días iba corriendo (huyendo) al mismo árbol para intentar subirme y cuando daba un paso más que el día anterior ahí estaba mi madre aplaudiendo… Se me quitaban todas las ganas de seguir y ahí me cogía de la mano y me bajaba.

No, no disfrutaba una pizca. Quería mi espacio, NECESITABA mi espacio.

Quizás haya alguien en esta vida que estar vigilado 24 horas al día le gustaría… yo no soy de ésas. No me ha pasado nada en mi infancia, no tengo nada que contar, sólo tengo la incesante sensación de que me he perdido todo y que he vivido dentro de un muro infranqueable. Un muro de cristal donde yo no participaba de nada de los demás.

Ojalá los problemas se quedaran ahí, en mi forma de recordar mi infancia… Pero no, ha tenido secuelas cuando me desaté y solté las alas.

Cuando por fin pude vivir el mundo de primera mano lo primero que me sorprendió es lo indefensa que estaba ante él. No tenía ninguna seguridad en mí misma y lo último que quería eran consejos de mi madre. Así que me dejaba recomendar por cualquiera que no fuera ella. Obviamente los batacazos iban uno detrás de otro, pero me sentía feliz por no tener detrás mía la eterna sombra materna. Hacía cualquier cosa contraria a lo que había hecho hasta entonces, la sensación de libertad es indescriptible.

¿La he echado de menos en algún momento? Jamás, nunca, todavía no. Han pasado 8 años desde que he dejado de vivir debajo de su techo y me he sentido tan indefensa por estar aprendiendo cosas que el resto del mundo no entendía cómo no había vivido eso antes, que lamento no haberlo hecho antes (y eso que era imposible). He tenido que aprender todos los valores y los principios prácticamente de nuevo, porque, aunque los tenía, no estaban bien integrados dentro de mí. Lo cual implica sufrimientos, mucho sufrimiento, que podría haber vivido antes y no hacerlo pasar también tan mal a la gente que ha intentado acompañarme.

Quizás hasta no habría sido maltratada.

Ante mi vivencia, quiero que Bebé Fúturo viva, experimente, se caiga, vuele alto y sueñe con fuerza. Estar a su lado (de lejos) mientras se da sus batacazos y que sepa que puede confiar en mí para que, tome la decisión que tome, no se la voy a manipular. A día de hoy soy la única que le lanza por el aire, que le pone cabeza abajo y que le “tira” al suelo para que le arranque los pelos a Gatita Negra. Para conseguirlo, aparco el miedo, porque yo también tengo miedo, pero el miedo no va a conseguir que me paralice, sólo que tenga siete ojos. Para eso es para lo que sirve el miedo…

#FotoFinde LXXXIV

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#FotoFinde LXXXIV

Por fin hemos pasado una tarde en familia, por fin hemos hecho cosas como antes juntos. Y el mejor momento, para esa cena con amigos en los que Bebé Fúturo ha dormido. ¡Lo mejor de lo mejor!


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En las nubes…

Hoy me he despertado distante de mí misma. No hago más que ver las nubes pasar por la ventana. Tengo la mente vaga y no se centra en los pensamientos a los que me gustaría dirigirle.

Me gustaría escribir esas entradas que tengo pendientes sobre nuestro porteo, nuestra alimentación complementaria, sobre nuestras compras útiles o sobre lo cachiguay que es mi móvil nuevo (no, no es una entrada pendiente, pero es tan chachiguay que podría serlo).

Pero hoy es un día en el que los pensamientos parecen sueños flotantes que giran alrededor de mi mente sin penetrarle. Y me apetece escribir… aunque sea sobre ello. Soy humana y bloguera y como bloguera humana puedo escribir sobre cosas que nos pasan a las humanas madres.

Como por ejemplo dormir sólo 3 horas, 6 horas como mucho, en toda la semana. 3 a 6 horas en las que Bebé Fúturo reclama también su teta y como madre amorosa que me siento, se la ofrezco… entre ronquido y ronquido (aunque yo no ronco, por supuesto).

Y es que esta semana me ha reclamado como nunca, a veces resulta agotador, pero ilusionante… Aunque otras pienso que no me reclama a mí, reclama mi teta. ¡Seguro que la quiere más que a nada en el Mundo! ¿Pero qué soy yo para él? Me consuela su sonrisa para mí, esa sonrisa zocarrona de: “Si tú estás aquí, nada puede ir mal.”. Y no quiero otra cosa.

Pero mi inexistente calidad de sueño de estas últimas tres o cuatro noches hacen que mi mente sea una nube flotante, como las que están pasando ahora mismo por encima de mi cabeza. Esponjosa, llena, pero flotante y que se deja llevar por el viento caprichoso del destino.

#FotoFinde LXXXII

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#FotoFinde LXXXIII

Pues el mejor rato de este fin de semana también es sin Papá Fúturo, merendamos unas dos veces por lo menos con AmigaV. Entre compra y compra de cosas para Bebé Fúturo.

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Avances a los 7 meses de Bebé Fúturo

Hijo mío, avanzas a una velocidad que no hay quien te pille.

Ahora en el baño no sabes estar sin jugar con el Patito Pirata. Es un patito de goma negro que te gusta muchísimo morder. La persigues con la mano por toda la bañera y cuando la atrapas la muerdes con un ansia que asusta.

Sacas la lengua como los perritos. Es algo que me encanta. Ahora ya intentas interactuar con las mascotas, ya no las observas única y exclusivamente para estudiarlos. En cuanto ves un perro te lanzas a por él para agarrarlo y jugar. Aunque no sabes jugar muy bien todavía.

Te quedas mucho más tiempo pensado y sonríes muchísimo a la gente que reconoces. Intentas gatear, pero todavía te quedas en el intento.

Por lo demás, sigues siendo cada vez más grande, guapo e inteligente. Comes mejor.

FELIZ SÉPTIMO CUMPLEMES

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