Como bien sabéis porque os lo he explicado AQUÍ, la recta final del embarazo consiste en una analítica y entrevista con el anestesista y tres monitorizaciones, una en cada semana (38, 39 y 40), para el control fetal…

Y ayer tuve mi primera monitorización.

Todo ha ido bien, la verdad es que Futuro Bebé estaba algo inquieto y escuchamos nítidamente su corazón. La enfermera se sorprendió de lo rápido que fue encontrar su pulso y todo… Así que ahí estuve enganchada, más o menos media hora. mientras Futuro Bebé latía y se removía.

Me hacía mucha gracia, porque podía identificar dentro de sus ritmos muchos de la cadena de radio de Máxima FM… Y al comentarle a Futuro Papá que podría ser un DJ “cojonudo”, casi le da un disgusto. A mí me hacía muchísima gracia escuchar a ratos unos latidos nítidos, otros una tropa de caballos galopando y entre ambos, subidas y bajadas. En una de las ocasiones hasta casi me pongo a saltar al grito de “¡¡subidón, subidón, subidón!!” (si no fuera porque estaba atada, hasta lo habría intentado).

Después la consulta con mi ginecóloga. Hoy tenía cara de muy cansada y durante los monitores nos dijeron que acababa de salir de una cesárea, así que me imagino que tenía cosas en la cabeza. Fue amable, pero algo distante, estoy acostumbrada a más sonrisas, pero se le veía con preocupaciones en la cabeza.

Nos dijo que Futuro Bebé estaba fenomenal de pulso y me subió al potro (y después de escuchar a Futuro Bebé galopando os podéis hacer a la idea de lo graciosa que estaba yo). Me embadurnó de cosa viscosa y me confirmó todas las sospechas… no se ha dado la vuelta. Así que le confesé que Futuro Bebé ponía mucho empeño en salir por el esternón por más que yo le decía que no y por fin la vimos sonreír (creo que conseguimos entre varias gracietas por el estilo relajarla un poquito).

Parece ser que el majo pesa ya 3,400 kgs. En esta ocasión lo único que pude ver fue un pantallazo de sus mofletes. ¡¡Los tiene enormes!! Tenía tantos mofletes que no se le veían los labios. La ginecóloga se mostró sorprendida ante tantos mofletes.

Definitivamente: cesárea programada (ya hablaré sobre ello más adelante). Le pregunté si Futuro Papá podría estar presente durante la intervención y nos dijo que en ese hospital no, que tendría que ser en otro. Le pregunté si sería ella quien nos atendiera en el otro y nos confirmó que sí, que sería ella. Así que no lo dudé. Soy una persona tremendamente fiel al límite extremo y si alguien me gusta, me quiero quedar con ello. Si encima cumple mis condiciones, ¡mejor! Así que, después de dejarme consultarlo un poco con Futuro Papá y darme 1 minuto para pensarlo, decidí cambiar de hospital.

Como os podéis imaginar, no habrá más monitorizaciones para mí. Y no facilitaré la fecha hasta llegado el momento. Futuro Papá y yo nos prometimos que no lo delataríamos y yo cumplo con mi palabra. Es muy próxima a mi FPP, pero obviamente es antes. ¡¡Ya os contaré!!