Lo primero que he hecho para celebrar que ya no volveré al fisioterapeuta es cogerme dos días libres. Llevo mucho retraso con las tareas de casa y, ahora que he tenido el día libre, se me ha atropellado todo y tampoco he podido hacerlas. ¡¡Me siento fatal!! Pero bueno, si no me quedo dormida, todavía estoy a tiempo para recuperar.

Lo que sí he hecho es algo que he llegado a echar de menos:

Vuelta al Gym

Puede parecer mentira, pero el hacer deporte me estaba sentando fenomenal para el ánimo y para todo. Todo ha ido un poco en contra de que siga en el gimnasio. Me apunté en septiembre y cuando por fin me entró el gusanillo de ir al gimnasio (porque eso tarda en entrarte, al principio tienes que tener una fuerza de voluntad increíble, pero al final cala y si te dejas llevar, tampoco es bueno porque te pasarías el día en el gimnasio), en octubre, tuve mi última luxación…

Tres semanas de no poder ir por muchas ganas que tuviera. Cuando volví, me costó un poco engancharme de nuevo, pero al poco de engancharme… OPERACIÓN. Así que estuve condenada a la vida sedentaria durante más tiempo. Mi intención era ir al fisio y al gimnasio alternativamente, pero con el último fisioterapeuta eso era imposible. Por lo que no he podido volver hasta hoy.

¡¡Qué bien sienta volver al gimnasio y descubrir que sigues con el gusanillo del deporte dentro!! Da gusto entrar, meterte en la máquina (cinta de correr, bicicleta estática, elíptica), engancharte la música… ¡¡y dejarse llevar!! Ahora hasta me tengo que poner freno porque tengo prohibido correr o saltar, así que con paso decidido y moviendo el resto del esqueleto para compensar, me veis paso a paso recuperando mis andares.