Hoy he recibido mi última sesión de fisioterapia para la rodilla, al menos si no hay complicaciones en un futuro. Mi trayectoria después de la operación ha pasado por dos compañías aseguradoras y múltiples fisioterapeutas. Lo que iba a ser una recuperación de «dos meses como mucho» ha sido un suplicio de cuatro meses.

No os imagináis lo contenta que estoy por ello. Implica muchas cosas, entre ellas y la más importante: me puedo dedicar a mis quehaceres del hogar. Quizás para la mayoría os parezca una bobada, pero para mí es importante. Es uno de mis objetivos del 2014: ser más responsable en mi casa y eliminar la pereza de mi vida hogareña. Organizarme las tareas de casa, las comidas y las compras.

No he sido instruida en el arte de ser ama de casa, porque a mi forma de verlo es todo un arte. Ser capaz de tener la casa limpia, ordenada y organizada sólo puede tener un nombre: ARTE. Porque francamente lo veo imposible. Y si quiero traer a Futuro Bebé a la vida, tengo que ser ama de casa y madre, además de trabajadora. El poder del sacrificio creo que lo puedo desarrollar facilmente, pero el organizar esas tres funciones y no olvidarme de ser la mujer de Futuro Papá podría llegar a volverme loca si no encuentro el espacio propio para mí que necesito. Y no veo las horas del día para eso sin sacrificar por ello horas de sueño que necesitaré para afrontar nuevos días.

Todo es cuestión de organización y prioridades. Al menos es lo que me ha enseñado la vida. Pero en el caso de los quehaceres, hay mucho de educación. Parece mentira, pero es verdad. En ese aspecto he aprendido muchísimo de Futuro Papá. Mi madre ha querido hacérmelo entender, pero sin ponerlo en práctica. Me recriminaba que no fuera capaz de hacer un huevo frito, pero cuando alguna vez he querido que me enseñara, me echaba de la cocina a patadas porque no hacía las cosas como ella quería sin explicarme lo que estaba haciendo mal. En cambio Futuro Papá sí tiene la santa paciencia de enseñarme y ayudarme a desarrollarme en mi casa (una paciencia realmente infinita, debo reconocérselo).

Y si pretendo ser madre, tengo que demostrar mis habilidades en la organización y priorización de mis quehaceres del hogar. Ahora que vuelvo a disponer de tiempo, ¡¡toca demostrarlo!! Debo seguir haciendo rehabilitación, pero ya en mi gimnasio (ese que he pagado durante los cuatro meses que no he podido ir), en los tiempos que establezca para ello dentro de la prioridad que le corresponde y combinándolo con el resto de los quehaceres del hogar.