No me lo puedo creer, pero ha llegado el día. Después de años siendo controlada por una hormona, ¡se acabó! Después de múltiples experiencias de diversas maneras perjudicando mi bienestar, ¡se terminó!

La primera vez fue una píldora combinada de las que no tienen semana de descanso, sino cuatro píldoras finales que eran placebo. Después de un año haciéndome pruebas con el ginecólogo de porqué sangraba fuera del momento del ciclo y encontrarme un mioma, por el cual me hicieron una biopsia. Resultó que tenía que cambiar de píldora combinada a una más fuerte.

La segunda píldora consiguió que llegara a un límite de peso insospechado (que todavía intento controlar) y sumiera mi vida en una depresión de caballo. No quiero ni recordarlo, pero le hice la vida imposible a Futuro Papá y a toda aquella persona que pusiera un mínimo de interés en hacerme feliz. Fue muy horrible.

Razón por la que me cambié al anillo vaginal. He estado bastante contenta con ella, pero noto que me falta algo. No sé si es por la cantidad de tiempo que llevo usando anticonceptivos hormonales o si es por efecto del propio anillo, pero me estaba sintiendo encerrada. Desde la primera píldora no sé lo que es tener lívido y sin querer entrar en detalles, lo echo de menos.

Quienes lo usáis sabéis que a veces estorba, las que no, pues os lo digo yo. El anillo te lo puedes quitar durante 3 horas sin mayores problemas ni perjudicar su efecto, por lo que en aquellas ocasiones en las que resulta incómodo, te la quitas, la lavas con agua fría y la vuelves a colocar en su sitio.

Anoche fue uno de esos momentos en los que hacía más perjuicio que beneficio. Pero el momento mágico fue al terminar, en el que Futuro Papá me propone dejarla y continuar nuestras relaciones con profilácticos.

En realidad me la he quitado fuera del momento en el que tenía planeado hacerlo, me quedaba una semana para terminar el ciclo de este anillo. Ya que la tenía comprada, no iba a gastar el doble en barreras anticonceptivas, pero me hace tanta falta recuperar el control de mi cuerpo que acepté la oferta como un clavo ardiendo. Supongo que pronto veremos los efectos secundarios de esta decisión.