Muchas habéis comentado en Diarios de Embarazo que me haga mi propio diario, pero sigo pensando que no es lo que quiero. Es una idea fantástica y así podría tener lo que yo quiera en mi diario, pero no es así. Porque no voy a poner información de la semana en la que estoy (perezosa natural que soy), no voy a hacerme preguntas a mí misma ni nada de lo que ya hay.

Otra cosa diferente, pero que se confunde fácilmente, es el diario del bebé. También pienso tener uno y ese sí va a ser personalizado. Es donde le contaré a Futuro Bebé cómo crece. Pondré sus primeras fotos, escribiré sus primeras palabras, tendrá su primer mechón, su primer diente caído y sus primeras uñas cortadas. Le contaré cómo fueron sus primeros años de vida… Pero sin añadir información de cómo debería haber crecido o qué debería haber hecho su madre.

Supongo que para que se entienda mejor: el diario del embarazo es para mí, para ver cómo evoluciono, para tener un recuerdo de lo que sentí. Mientras que el diario del bebé es para Futuro Bebé. Es mi regalo a su vida y merece todo el esfuerzo del mundo.

No digo que yo no lo merezca, pero no es comparativamente igual el Diario de Embarazo, donde pienso desahogar mis angustias sin tapujos ni disfrazar nada, que el Diario de Futuro Bebé, donde tendrá la historia de su nacimiento y crecimiento.

Por eso llevo unos días mirando cosas de scrapbooking.

Para quien se encuentra con este término por primera vez (como yo hace una semana): es hacer un álbum con decoraciones propias, desde cero. Con recortes, pegatinas, botones, lazos, etc. Si buscáis hay verdaderas preciosidades muy meritorias.

De repente el «washi tape» forma parte de mi vocabulario. Me vuelvo a enamorar del mundo de las pegatinas. Me pongo a buscar un «roller date stamp» que me fascine. Encuentro troquelados baratos por los que me tiraría de cabeza. Y estoy indecisa si comprarme una tabla de corte o no.

Ayer compartí estas inquietudes con Futuro Papá y con mucha sabiduría me recomendó hacer un scrapbook lo más económico posible antes de hacer el Diario de Futuro Bebé. Así que, ¡Álbum de Boda, allá voy!