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Mamifutura

Mis sentimientos y pensamientos como madre

Los inviernos interiores

¿No te ha pasado nunca que te quedas como apagado y así es como quieres estar? La vida sigue y tu ritmo es infinitamente más lento, tranquilo y espaciado. No es que quieras dejar de hacer las cosas, pero lo que quieres hacer es mucho más… interno.

Creo que estoy en un momento así y que no lo he querido reconocer antes. He alejado a mis amigas íntimas de mí y ahora parecen completas desconocidas. Ahora hasta yo soy una desconocida para mí misma. Curiosamente con mis hijos he estado más conectada que en otras etapas. Es como que he querido volver a mí y solo yo, con mis pequeñas personitas a mi alrededor siendo para mí.

Esto me recuerda lo cíclica que es la vida. Todo se va para volver y estos inviernos se van también y vuelven. Y creo que pueden ser algo maravilloso si sabes gestionarlo, pero nadie nos enseña a hacerlo porque no todos nos gestionamos igual en las mismas circunstancias.

Yo lo veo en las plantas. Las plantas, para germinar, necesitan pasar un periodo de frío (cuyas semillas se caen en otoño y germinan en primavera, necesitan pasar por un periodo de congelación para nacer). No es así en todas las plantas, no es así en todos los rincones del mundo, pero hay plantas que sí. Que necesitan congelarse para permitirse nacer o para nacer con fuerza. Sus hojas e hijos (semillas) se caen todos los otoños tras un fructífero año de primavera y verano con luz para darles fuerza. Y esas mismas plantas se quedan vacías, con toda su energía regada por ahí para que se generen más plantas y sin fuerzas hasta que vuelva la luz. Pero reservándose para renacer más fuertes.

Creo que estoy en ese punto, hoy que es el cumpleaños de Mayor, me siento un poquito más viva que ayer. Cansada y agotada, un poquito ansiosa por el día que nos espera, pero con ganas e ilusión por ver su cara al recibir los regalos.

Y el día me ha regalado un precioso arcoíris enorme y claro para recordar que se acerca la primavera, que detrás de las grandes tormentas, siempre salen los arcoiris.

Nuestra rutina tras la Navidad

Enero es un mes intenso, empieza con unas maravillosas vacaciones, tienen regalos por doquier a principios, sigues con la vuelta al cole a mediados y zas… ha terminado. Además, este enero ha venido cargadito de sorpresas inesperadas que han alargado el retraso de la vuelta a la rutina. La gran nevada de filomena, por ejemplo, ha retrasado en semana y media la vuelta a esa rutina (porque llamarla “normalidad” sería insultante).

Las noticias anuncian constantes recomendaciones que hacen de esa rutina casi una monotonía. No se puede salir, ni comprar, ni visitar, ni jugar en los parques, ni ir al médico… Ahora también tenemos que estar bien temprano en casa. La verdad es que la hora del toque de queda no nos afecta porque ya estábamos en casa a esas horas, siempre. Pero es algo más, que se suma a las mil cosas que nos afectan socialmente.

Así que nuestra rutina se basa en cumplir con nuestras obligaciones y tratar de divertirnos lo máximo posible como podamos. Por la mañana bien temprano al cole y a los trabajos, a veces en teletrabajo. Por la tarde recogida y como hace mal tiempo, directos a casa. Con este frío nadie se queda después de clase. Parece ser que el barro es incómodo de quitar de las ropas…

En casa nos espera la merienda, a veces consiste en bollería casera y la mayoría de las veces en fruta, para agrado o no de algunos. A veces jugamos a algo y otras dejamos que la mente se evada con pantallas. Alguno de los mayores va a realizar sus ejercicios al centro de entrenamiento y el otro realiza labores hogareñas.

Ahora con las restricciones de visita, tampoco podemos ir a ver a nadie en la comodidad de su casa. Si queremos verles, estamos obligados a salir. Pero no juntos, porque solo podemos estar 4 en un sitio abierto fuera de casa y nosotros ya somos 4 en casa. En fin, las limitaciones parecen que nos asfixian, pero intentamos que los peques de la casa no se abrumen con tanta normativa.

Pero las monotonías también pueden ser divertidas si simplemente las convertimos en rutina sacando cada día un partido distinto a cada cosa. Como los Reyes han sido recientemente, también tenemos más material para jugar.

Eso sí, las noticias hablan únicamente de una cosa. Y no me extraña, si es que no puede pasar otra cosa, jaja. Tendremos que hacer que pase dentro de casa para que sintamos pequeños brillos de libertad.

Entrevista de Oriol Lugo

Como ya sabéis, estoy de “mudanza” y voy a trompicones de aquí para allá haciendo mil cosas a la vez y tal. Una de las cosas que surgieron entre la vorágine fue una entrevista que me hizo el Dr. Oriol Lugo.

Entre tanto trajín, debo reconocer que ni siquiera le di publicidad en mis redes ni nada, pero ha sido algo muy bonito que sí quiero compartir para el recuerdo. Así que os lo dejo disponible aquí por si lo queréis visionar y conocer un poco más mi punto de vista sobre el Kakebo:

La Nevada Histórica del 2021

No sé lo que se contará en el futuro sobre lo que ha pasado estos días. No sé qué cosas no se están contando ahora que se sabrán después, pero sí sé cómo lo estamos viviendo en nuestra familia y eso es lo que quiero compartir para que lo tengamos en el recuerdo.

Dicen los telediarios que es una nevada como no se ha visto en 50 años. Madrid capital totalmente colapsado y el resto del país muy blanco en general. Filomena (nombre de la borrasca que nos ha traído estas cosas) ha dejado el terreno perfecto para que después las bajas temperaturas lo hielen todo. Han cerrado los colegios una semana y están recomendado el teletrabajo como a principios de la pandemia. Está siendo un recordatorio curioso del confinamiento, pero pudiendo salir y disfrutando de la nieve.

Contrario (antes conocido como Papá Fúturo, pero estoy cansada del lío de sus nombres en mis webs) ha sido quien ha despejado la entrada y salado el pasillo. También ha hecho labor de voluntariado con su 4×4 en una iniciativa conocida como SOS4X4 donde se hacían los traslados de sanitarios y pacientes a hospitales que no podían.

El primer día de nieve Contrario se fue con los niños a Casa de Abu. En principio no queríamos que saliera Peque, pero insistió mucho y se puso muy triste. Así que con el trineo se hicieron el camino y llegaron muy bien y él se divirtió mucho.

Al día siguiente repetimos, pero ya toda la familia e hicimos un muñeco de nieve. Fue el primer muñeco de nieve de toda mi vida. Coincidimos en el jardín los tíos y nosotros (los abus se quedaron dentro de casa) y nos divertimos mucho intentando montarlo. La verdad es que me gustó mucho más de lo que me imaginé. Es bastante alto y creo que ha quedado muy bonito.

Mayor se quedó con los tíos e hizo más muñecos de nieve, de varias bolas y se lo pasó realmente bien. Va a ser un gran aficionado de los muñecos de nieve.

Luego, como nos gusta mucho, hicimos una excursión en 4×4 por los caminos. Alguien diría que es irresponsable, pero realmente lo hicimos para practicar y saber actuar en caso necesario. Además de poder ayudar. No pasó nada y si hubiera pasado, estábamos preparado (aprovecho y os recuerdo el post sobre: qué cosas llevar en el coche en invierno de Supervivencia en Familia)

Luego, cuando la nieve se convirtió en hielo, hicimos menos actividades fuera de casa. Nos refugiamos en nuestro hogar al calor de la chimenea e hicimos más piña en familia. Aprovechando algunos regalos de estas navidades.

Reyes 2021 en Familia Fútura

Aquí celebramos tanto Reyes Magos como Papá Noel, creo que es bueno celebrar las cosas y cualquier excusa es buena. Papá Noel en esta casa trae las cosas divertidas para disfrutarlas durante las dos semanas que no tienen que acudir al centro educativo. Y los Reyes Magos traen las cosas más útiles que se pueden aprovechar y necesitar en distintos momentos. En Casa de Abu la cosa va distinta… pero en nuestra casa las cosas son así.

Hace un tiempo se recomendaba tener un límite de regalos para que valoraran y apreciaran lo que reciben. La verdad es que con la economía como la tenemos y nuestras creencias, lo hacemos de manera natural. No lo hacemos con esa idea, lo hacemos con convencimiento intrínseco.

Ahora bien, lo que yo por mi parte tengo claro y Papá Fúturo está de acuerdo es que son libres para pedir todo lo que quieran. Mayor ha pedido un dron, pedirlo puede pedirlo. Pero tiene muy claro que las divinidades oportunas traerán aquello que sea más conveniente para él. No quiero que limite sus deseos en ningún aspecto de su vida y se sienta libre de pedir la Luna, el Sol o las estrellas que considere oportunas, pero no por ello las obtendrá. Tendrá lo que sea mejor para él.

No soporto el “lo que se merezca por portarse bien”. Me hierve totalmente la sangre. ¿Quién es juez y verdugo de un niño? Es más, lo que uno metiendo la pata en realidad lo ha hecho con su mejor intención, otro con intenciones no muy benignas ha podido equivocarse y hacer bien algo sin querer.

Los Reyes Magos y Papá Noel de mi casa le dan a mis hijos lo que consideren más beneficioso para su desarrollo. Y claro, en las edades de las que hablamos, un dron todavía no.

Muchas otras cosas sí (no tantas como parece el “muchas”), pero cosas que usarán para disfrutar y aprender a partes iguales. Justamente hoy hemos hablado sobre el valorar las cosas Mayor y yo. Todavía se le despista el concepto, pero poquito a poco va comprendiendo la vida.

Vuelta al origen desde el presente

Bueno, hemos vuelto a la plataforma gratuita de WordPress. Cuando me pasé a la plataforma de pago estaba llena de emoción, de ilusión y de expectativas. Ahora que vuelvo, me estoy llenando de tranquilidad, calma y paz. Exactamente igual que mi maternidad.

La búsqueda del embarazo, el embarazo, el parto y tener un bebé son momentos vitales llenos de una emocionalidad muy fuerte. Es como una explosión que rompe con tu propio ser entero y te transforma en la persona que siempre has sido pero que guardabas muy dentro. Para mí ha sido así. Ha sacado para fuera la persona que yo era y que me sentía incapaz de mostrar porque “no encajaba”.

Ahora he roto el cascarón y ya soy yo, y soy incapaz de no serlo. Estoy dejando de tener bebés, el Mayor ya no lo era desde hace tiempo, pero Pequeño empieza a dejar de serlo. Y esa etapa se ha perdido entre mi nacimiento como emprendedora, funcionaria, escritora, etc. etc. etc. No os la he contado y ya solo me nace hacer un resumen.

No tener que preocuparme por mejorar el mundo desde mi maternidad me llena de una sensación de paz. Me “molesta” un poco la inversión que hice en su día para fomentar nuevas maternidades en las demás. Cursos para ser asesora de porteo, asesora de lactancia, marketing para la venta de copas menstruales… Si no hubiera gastado ese dinero en esas cosas ahora podría invertir en el bienestar mejor de mi familia, pero eso ya no es el presente. También me han hecho crecer y darme cuenta que eso no era lo que yo realmente quería. Que estaba ciega por la explosión que supuso para mí la maternidad y eso es así.

Han pasado muchas cosas, estoy viviendo la bimaternidad desde el asombro que es descubrir las personalidades tan dispares de dos personitas que han salido de los mismos genes. No puedo parar de admirar la diferencia tan abismal entre los dos y las similitudes que hay entre los genes de los que provienen. Cada uno tiene aspectos diferentes de sus progenitores que combinándose de formas distintas hacen personas completamente dispares. Ninguno se parece totalmente a un progenitor y la combinación los hace totalmente diferentes entre ellos y hacia nosotros.

Las comparaciones son odiosas, pero no estoy comparando, estoy admirando. Cada uno tiene sus expresiones de cariño, sus conocimientos innatos, su forma de aprender, su forma de sentir, su forma de ser, su forma de vivir… Es tan maravilloso poder experimentar estas diferencias.

Ya no tengo bebés

He pasado por la bimaternidad como quien pasa corriendo un campo de espinas. Menuda intensidad, qué rapidez. Y puede interpretarse que lleno de sufrimiento, pero la verdad es que no. He tenido que navegar por emociones muy duras, las cuales me han paralizado a la hora de expresar mis sentimientos públicamente, pero reconozco que he disfrutado esa intensidad.

Y ahora me encuentro con que ya no tengo bebés, y en principio no voy a tener más. Se acabó la lactancia, entre otras cosas. Una lactancia muy bonita con un bebé precioso. Finalizó como empezó, con naturalidad. Me ha gustado, incluso su final. La anterior fue bastante más traumática al vernos obligados a terminarla por la posible pérdida gestacional que finalmente sí aconteció. Pero en esta ocasión las tomas fueron disminuyendo hasta que yo decidí que no iba a darle más y él se lo tomó con una aceptación que agradezco infinito. Dos años y un mes de lactancia magníficos.

Es cierto que no hemos empezado la operación pañal, y hasta que no termine esta fase tampoco puedo decir que no me queda nada de la etapa de bebés. Pero no quiero darle la importancia que le di con la inexperiencia, que se tornó en una fuente inagotable de sufrimiento común.

Lo que sí es cierto es que las noches inagotables de cansancio por despertares de bebés también empiezan a llegar a su fin. Alguna noche de enfermedad diversa y leve con levantamiento de madre hay. Pero como ya duerme en una cama de 2 metros, simplemente cambio de cama y de compañero, no desvelo mi descanso a un sillón. Me tira del pelo, me usa de almohada… En fin, esas cosillas.

En realidad lo que quería con este post es expresar las sensaciones que tengo cuando pienso que estoy viviendo las últimas etapas del último bebé. Y me siento maravillosamente bien. Me entra el pensamiento de “he vivido una gran etapa que por fin llega a su final”. Viviría mil veces ese camino de espinas, porque forma parte de mí, de quien soy ahora, de quien quiero ser en el futuro y no me arrepiento ni de medio segundo (algo siempre hay cuando sale de ti tu cansancio y no tu mejor versión), pero es cierto que siento paz pensando en la idea de que se está acabando.

Me siento feliz por haber vivido esta etapa y por vivir una nueva.

Mis Navidades 2020

Creo que este año he publicado muy poco, casi menos que nada. Alguna cosa en medio del confinamiento por pandemia, un intento de vuelta al blog frustrado, pero poco más. Un reto que he convertido en libro, un nuevo Kakebo y ya está. Estoy decidida a no abandonar este blog, pero no quiero que se quede así la cosa.

Además, hay cosas que también quiero transformar en mí.

Las Navidades siempre han sido una época feliz para mí, un momento de transformar la energía del año en esperanza. Una esperanza muy necesaria para afrontar el siguiente año con ilusión. Pero en el año 2017 la cosa fue distinta, porque la Navidad del 2017 iba a ser el momento de nacimiento de un bebé que no nació. Que marcó mi vida, que cambió mi visión del futuro, que hizo una mella más que enorme en mi ser. Introdujo el dolor más fuerte que podría esperar en mi vida.

Ya había vivido el dolor, de muchas maneras y muchas veces, pero ese dolor era indescriptible. Así que a partir de ahí, las Navidades eran oscuras. No podía haber esperanza cuando la esperanza más grande del nacimiento de un hijo no se cumple. Y con esa oscuridad, intentaba sobrevivir a los avatares de la vida.

Pero también es cierto que en la FPP de mi estrellita concebí a Bebito Fúturo… Menudo cruce de emociones. Ni os podéis hacer la más mínima idea del cacao mental que tenía en mis emociones.

Pues estas Navidades he decidido honrar a mi Estrellita y enterrar el dolor que siento por su pérdida. Quedarme con el aprendizaje que aporta a mi vida tenerle en el cielo brillando y permitirme quitarme el dolor y la pena. Siento como que entierro la pena y el dolor para convertirlo en el abono de mi camino del futuro y me nutra de la experiencia de su vivencia.

Y no sólo con la pérdida gestacional que sufrí. También con otras cosas de mi vida. No quiero permitirme esforzarme en algo que ha dejado de aportarme. Por ejemplo, el Kakebo. Es una herramienta que considero imprescindible y aún más en estos tiempos, pero he hecho todo lo posible por difundirla y siento que ya no me merece la pena. Aún así, la considero importante, así que dejo disponible en http://www.retokakebo.com el Kakebo Eterno totalmente mejorado tras años de experiencia, y a correr. He escrito un libro que salió de las entrañas para quien quiera mejorar sus emociones económicas y no dejar que el dinero le domine si no dominar el dinero. No me arrepiento en absoluto de lo hecho, pero no quiero hacer más.

Y entre las cosas que me he replanteado obviamente estaba este blog. Y no, no quiero abandonarlo. Pero tampoco puedo dejarlo estático para las eternidades. Así que retomo su función principal. Un blog personal donde reflejar mis sentimientos y mis pensamientos sobre mi maternidad. Un reflejo en el futuro para que mis hijos puedan leer cómo su madre ha experimentado su crecimiento (el propio y el de ellos).

Dejo de usarla como ventana al mundo para enseñar cosas que hago para aportar al mundo y lo convierto en la casa entera y completa que dejo a mis hijos como herencia de lo que ha sido, es y será su madre. También es cierto que usaré otras ventanas al mundo, ya veremos si van y vienen o se quedan. Pero ésta, ésta se va a quedar para ellos.

Y por supuesto que estáis invitados todos a seguirme y aportarme con vuestros comentarios experiencias que me llenen. Siempre serán bienvenidos y forman parte también del aprendizaje esencial de mi maternidad.

Reto Kakebo. Día 20

Bienvenida al final del reto. Esto está lejos de una despedida, apenas acabas de empezar. Has hecho la parte más difícil que es empezar a sentir tu dinero, pero es un recorrido de toda la vida.

Te has acercado a los conceptos básicos. Te has sumergido dentro de tus emociones económicas. Ahora toca seguir a pesar de ellas para hacerlas brillar.

El camino que recorrerás a partir de ahora tendrás que hacerlo sola contigo misma y con tu dinero. No te abandono, pero te he acompañado en una parte del proceso. Todo el resto del proceso es tuyo y solo tuyo y podrás llegar tan lejos como desees.

Quizás esto de despierte el miedo, o no hayas dejado de tener miedo desde que has levantado ampollas en esas cartas de los primeros días. No te preocupes, el reto seguirá estando contigo para retomarlo cuando lo necesites. Puedes volver a empezar desde el principio, como quieras.

Lo que sí espero que tengas muy claro es que esto no se termina en 20 días… Apenas hemos terminado de empezar. Te toca enfrentarte a tus emociones y equilibrarlos para que respeten tu dinero y tu dinero te respete a ti.

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